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El monarca de las sombras, de Javier Cercas

el monarca de las sombras Quien iba a decir a los habitantes de Ibahernando, que quizá su pueblo pase a la historia porque Javier Cercas ha comprendido que para que nadie escriba su historia tenía que convertirse en escritor y escribirla él mismo.

Un día Javier Cercas nos sorprendió a todos con su novela Soldados de Salamina, que ya era su cuarto libro pero el primero para mí y para la mayoría de los lectores. Una novela en la que entrelazaba ficción con historia real, y que versaba sobre la figura de Rafael Sánchez Mazas y sobre el hecho concreto de haber sobrevivido a su fusilamiento durante la Guerra Civil Española.

Pues bien, y aunque nunca se llegase a ir del todo del tema de la Guerra Civil y de la Historia en general, llega con El monarca de las sombras el Cercas que más me gusta, el que cuenta cosas que le importan porque son cosas personales que le afectan, y porque hay margen para jugar con la historia y la realidad hasta hacer que una y otra converjan.

Ahí está lo mejor de un escritor que tiene que bucear en la historia para que parezca que cuenta la verdad que nadie más contará, por ser la suya, la más cercana. Ese, como les decía es el Cercas que me gusta y me ha gustado. No hace mucho leí El balcón del invierno, de Luis Landero, en el que nos contaba la vida de su familia y sus orígenes, y creo que también en esa novela lo dio todo, porque también Landero quería que nadie contara una historia que solo él podía y debía contar.

Todos querríamos escribir la historia de nuestra familia para que no quede en el olvido, pero esa es la historia más difícil de contar para un autor, aunque si sale bien la jugada será sin duda su gran obra.

En esta ocasión parece extraño pero muy acertado que el protagonista sea su tío abuelo, Manuel Mena, fallecido con tan solo 19 años por fuego republicano en la Batalla del Ebro.

La novela que nos ofrece Cercas parece sencilla, unir escribiendo aquello que va descubriendo mezclado con viejos recuerdos de su madre y de otros familiares y viejos del lugar, pero solo lo parece, esa es la trampa con la que se encuetra una y otra vez el autor, la naturalidad en la literatura es de máxima dificultad.

De fondo está David Trueba, no solo como amigo o acompañante, es el artista, el cineasta comprometido, el que aporta empuje y seguridad al autor….

Contar la historia de un joven falangista de 19 años para contar la historia de uno mismo… Ya saben, yo siempre he sido de la opinión de que no está todo contado sobre la Guerra Civil, porque no es solo que cada familia tuviese su propia historia, es que cada persona de forma individualizada la tiene. Los que como Manuel Mena murieron, fueron trasladados a su pueblo y recibieron santa sepultura con todos los honores; los que siguen en cunetas sin entierro digno, los que murieron de tuberculosis en las cárceles o campos de concentración… Y la mujeres, las grandes sufridoras de las guerras, vejadas, humilladas, silenciosas… Nosotros somos descendientes de esos españoles, de los unos y de los otros, y la historia no está para enfrentarnos pero sí para conocerla, para que cada cual sepa de donde vienen las palabras o los silencios pronunciados en cada casa.

Investigar no es malo, eso tan de antes de “deja las cosas como están” no es una solución, lo sabe bien cualquier pueblo que quiera cerrar heridas, hay que saber, hay que ponerse en el lugar del otro, no todo era lo que parecía, no cada cual estaba en el bando en el que creía, no fue lo mismo vivir en un pueblo de Burgos que vivir en uno de Valencia, pero para saber eso hay que haber conocido la historia y el desarrollo de nuestra guerra, porque por mucho que queramos verla con distancia está aun ahí, en la fotos de los muertos de nuestra familia, en las calles, en los cementerios… pero no en el olvido ¿Por qué olvidar cuando es mucho mejor conocer y afrontar?

Me vienen al recuerdo aquellas palabras que tanto repetimos en nuestro club de lectura de que todos nacemos con una mochila… pero no podemos juzgar lo que hay en esa mochila que cargamos, no sería justo medir hoy lo ocurrido en aquel 36, pero es digno saber y reconocer de dónde venimos cada cual… También lo explica bien, para el que quiera verlo, Javier Marías en su libro Así empieza lo malo.

Cercas cierra aquellos Soldados de Salamina y hace suyas la palabras de Trueba de que no son los libros los que deben estar al servicio del escritor, sino el escritor al servicio de sus libros, solo siendo así de honesto puede uno hacer una historia como la que el autor nos ofrece.

Al hilo de un artículo que creo que leí en un periódico sobre este libro, El monarca de las sombras, recordé unos versos que escribí hace unos años y publiqué en mi primer poemario:

Nueve palomas vuelan
sobre tu huerta,
Sobre los trigales
Que a agostean.

Nueve palomas blancas
Año tras año,
Regresan.

Regresan a Farasdués,
y en Farasdués, llueven penas.
Nueve palomas llegan
de nueve estrellas,
las nueve que fusilaron,
las nueve buenas.

Miguela,
Francisca,
Candelaria,
María,
Paulina,
Josefina,
Antonia,
Raimunda,
Eusebia.

Las nueve buenas.

Escribí este poema cuando se empezaba a hablar de la Guerra Civil, cuando en los pueblos la gente se empezó a atrever a contar su historia, cuando Dulce Chacón conmovió a todo este país y nos hizo individualizar a los muertos, cuando los historiadores empezaron a hacer su trabajo, un trabajo que, como el que ha hecho Javier Cercas, SIRVE, porque me sirve a mí y le sirve a su propia madre, y servirá, no lo dudo a muchas personas que se han erigido en jueces de historias de hace 80 años…

Estamos hablando de una guerra.

Para hablar de la posguerra habría que hablar de otros poemas, de otras historias, de otros jueces, de otras muchas penas, de hambre y de miseria…

Ya ven empezaba esta reseña hablando del pueblo de Cercas y lo termino hablando de Faradués, un pequeño pueblo del interior de las Cinco Villas, que, como Ibahernando, también merece tener su propia historia.

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Renacer de las cenizas. Una historia real de supervivencia y perdón de Hiroshima, de Akiko Mikamo

Renacer de las cenizas

Renacer de las cenizasEl ser humano ha provocado y sufrido las guerras desde siempre. Son terribles, es vivir el infierno, todos estamos de acuerdo, pero estamos continuamente repitiendo los mismos errores que desencadenan conflictos, que acaban en lo que ya se ha estudiado, analizado y requeteanalizado: somos así de incongruentes.

Me acerqué a este libro por varios motivos: uno, porque tengo un gran respeto y admiración por la cultura japonesa; otro, por la palabra perdón. No hace mucho vi una entrevista a Kim Phuc. Por el nombre igual no os suena: es la niña del napalm. Esa famosa fotografía de la niña quemada, desnuda y gritando del final de la guerra del Vietnam. Eso fue en 1972, yo he crecido viendo esa foto que impresiona, pero que, como todo lo que tenemos delante, no vemos con la profundidad adecuada, no vamos más allá. Hasta que de repente aparece una señora, que te transmite una paz enorme, con una sonrisa magnífica, que te cuenta que ha perdonado a quien tú pensabas que le desgració la vida. Que ahora se dedica a explicar a todo el mundo el poder sanador del perdón, que es la única manera de tener paz y ser feliz. Me pareció tan fuerte, me impresionó tanto su forma de hablar y de transmitir. He oído a otros hablar de esto, no hace mucho Irene Villa explicaba que si quieres ser feliz un día, véngate, pero si quieres ser feliz siempre, perdona. El odio solo te hace daño a ti mismo. Me causan gran admiración estas personas, creo que son enormes.

Renacer de las cenizas es otra historia sobre el perdón, entre otras cosas. El libro es desgarrador, terriblemente gráfico: pica, escuece y duele muchísimo. Nos lo cuenta Shinji Mikamo en primera persona, que es el padre de la autora. Shinji tiene 19 años y vive con su padre, un hombre alegre, creativo e inteligente. Su hermano mayor está en alguna parte de Filipinas, como soldado y su madre se ha trasladado al pueblo, porque está muy enferma. Es el 6 de agosto de 1945, está ayudando a su padre a recoger enseres y parte de su casa, de la que tienen que marchar; acaban de desayunar y cada uno está en una parte de la casa, cuando a las 8:15, un gran estruendo y un resplandor nunca visto, fulmina Hiroshima y todo lo que hay en ella. Shinji y su padre están heridos y muy confundidos, pero vivos. El padre toma las riendas de la situación y gracias a su fuerza y determinación, van pasando de un lugar a otro, tomando decisiones, encontrándose con algún demonio, pero con muchos ángeles, hasta que se separan en un momento dado porque a Shinji lo llevan a un hospital militar. No os voy a contar los detalles, porque hay que leerlos, narra con todo lujo de detalles cada momento de ese día y los posteriores. Lo que veía y lo que sufría. Shinji estaba malherido y muy quemado. La odisea hasta llegar al hospital, su estancia allí, el empeoramiento por las consecuencias, no solo de las heridas, sino por la radiación, de la que no sabían nada; la salida del centro sanitario y como se desarrolló su vida posterior, hasta prácticamente nuestros días.

Es un libro fácil de leer a nivel de forma: sencillo, preciso, bien contado, bien estructurado, pero muy difícil por el contenido. Lo lees con el corazón encogido, se agradece que no sea muy largo, porque los momentos de sufrimiento son durísimos. Pero lo que más me ha sorprendido es que en ningún momento he leído una frase de acusación o recriminación hacia el que tiró la bomba, hacia el enemigo. No hay rencor. Hay mucha angustia por lo que estaba viviendo, pena por las pérdidas, dolor, soledad, incertidumbre, pero nada de odio o rencor. Me maravilla ese carácter pacífico pero luchador, fuerte y trabajador del protagonista, que no solo ha sobrevivido a las heridas físicas, sino que es un SUPERviviente.

Akiko Mikamo es la hija de Shinji y de Miyoko, otra superviviente, una magnífica mujer que también conoceremos en el libro. Akiko nació y creció en Hiroshima, pero la educaron para ser ciudadana del mundo y para abrirse a él, para enseñar a los pueblos, que debemos entendernos y vivir en paz. Es psicóloga clínica y asesora multicultural, trabaja para ayudar a personas de diversas nacionalidades a comprenderse entre sí. Con base en Estados Unidos, sigue vinculada a Japón y ha creado una organización sin ánimo de lucro, San Diego-WISH: Iniciativa Mundial para la Salvaguarda de la Humanidad.

Quiero acabar con unas palabras de Tadatoshi Akiba, alcalde de Hiroshima, que me parecen preciosas, que también hablan del perdón.

«Nos negamos a vivir en un mundo de miedo y de odio continuamente reciclados. Nos negamos a vernos unos a otros como enemigos. Nos negamos a cooperar en nuestra propia aniquilación.» 

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Si todo desapareciera, de Anna Casanovas

Si todo desapareciera

Si todo desaparecieraLos años cuarenta fueron una época de terror. En Europa, las tropas de Hitler avanzaban si piedad y el miedo que producía su holocausto se extendió a todos los rincones del mundo. Estados Unidos vivía con temor la llegada de otra guerra, sabiendo que tendría que posicionarse y tomar partido en una batalla cruel, sangrienta y sin sentido. Mientras tanto, Alessandra vería como su vida daba un giro de ciento ochenta grados cuando tuvo que mudarse a Nueva York para seguir con su carrera como actriz. Ella nació allí tiempo atrás, en la famosa Little Italy, creciendo en un barrio que era de todo menos rico; pero lo cierto es que allí conoció a gente que sería un apoyo fundamental para ella, por lo que al menos tenía un aliciente para volver a su ciudad natal.

Si todo desapareciera es la tercera parte de la saga escrita por Anna Casanovas, Vanderbilt Avenue. En las anteriores entregas, conocimos a Jack y a Nick, los grandes amigos de Alessandra. Pero todavía nos faltaba por conocer la historia de esta misteriosa chica, que dejó su vida en la gran manzana para emprender su camino como actriz.

Si os soy sincera, os diré que no he leído las dos partes anteriores de esta saga. Y si os soy más honesta, si cabe, os confesaré que ni siquiera sabía de su existencia. Pero eso no ha impedido que no me gustara la historia, aunque ahora me he quedado con las ganas de conocer con más profundidad a los protagonistas de las otras entregas, Jack y Nick.

Volver siempre resulta difícil. Y más cuando uno se fue en su día con tantas ganas y con tanta prisa. Volver significa renunciar a aquello por lo que un día luchaste tanto. Significa dar la razón a los que decían que estabas equivocada. Significa enterrar el orgullo en una fosa muy profunda. Y, sobre todo, significa encontrarse con recuerdos del pasado que nadie querría revivir. Además, por si no fuera suficiente, la vida de Alessandra se verá patas arriba cuando se cruce con Sean, un policía recién destinado a Nueva York. La vida de Sean tampoco ha sido fácil. Antes era un policía muy estimado, era realmente bueno en lo que hacía y todos sus compañeros sabían valorarlo. Pero cuando un caso se le fue de las manos, le marcó como un paria, haciéndole perder todo el prestigio que había adquirido con los años.

Nueva York se convertirá así en la ciudad de las nuevas oportunidades. Tanto para Sean como para Alessandra, que tendrán que trabajar muy duro para que sus vidas vuelvan a su cauce.

Si todo desapareciera es una historia de amor profunda, de esas que se quedan muy dentro y que hacen que vueles a otra época en la que, con tanta guerra y tanta miseria, el amor era de las pocas cosas que merecían la pena. Yo no suelo leer novela histórica, no es algo que me llame demasiado la atención. Pero de vez en cuando está bien cambiar de registro y dejarse llevar por épocas pasadas.

Anna Casanovas nos trae una historia de superación que nos enseña el inmenso poder que tiene el amor sobre las personas, a pesar de los fantasmas del pasado que asolan cualquier corazón roto y desolado. Bonito final para una muy bonita historia.

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Caraval, de Stephanie Garber

Caraval

Caraval“La firmeza de su mirada era aún más delicada que su voz. Llegaba a alcanzar los añicos rotos de Scarlett como una caricia. El tipo de roce que se desplaza por los tejidos dañados, deja atrás los huesos fracturados y se adentra en el alma herida de una persona.”

Siempre he pensado que hay pocos libros que realmente expresen con palabras toda la magia que puede transmitir un momento en nuestras vidas. Creo que muchas veces olvidamos que la magia no solo se encuentra en la fantasía, sino que también podemos encontrarla en los momentos más sencillos y en nuestros pensamientos y sentimientos más profundos. Por eso creo que Caraval se ha hecho un hueco en mi corazón. Porque no solo relata una historia de fantasía en la que la magia es la protagonista, sino que ésta última también lo es en la narración del libro.

Caraval no es solo una historia, es un vehículo de escape para Scarlett Dragna y su hermana Donatella, nuestras protagonistas, unas jóvenes que solo desean huir de la crueldad y la tiranía de su padre. Por eso cuando las invitan a participar en Caraval, un increíble juego del que han oído hablar desde su infancia, acuden con la esperanza de conseguir el premio: un deseo. Pero cuando llegan allí, las cosas no salen como ellas esperaban y Donatella desaparece, dejando tras ella una serie de pistas que Scarlett deberá seguir para encontrarla. Ahí es cuando se darán cuenta de que realmente no es un juego y serán sus vidas las que corran peligro…

Hay pocos libros que sepan mantener el misterio a lo largo de todas y cada una de sus páginas, por eso este me ha impresionado tanto. En cada uno de los capítulos aguarda una sorpresa y es increíble cómo me ha mantenido con la intriga hasta el final. A pesar de que hay ciertos aspectos predecibles, ha sido una de las mejores tramas que he leído últimamente.

Además, aunque se trate de una historia repleta de elementos fantásticos y en un escenario completamente irreal, me ha parecido muy fácil conectar con los personajes y los problemas con los que se encuentran. El miedo a perder a un hermano, el temor a no ser correspondido, las venganzas y los secretos que esconden sus personajes son emociones tan humanas que me han hecho sentirme muy cercana a ellos en todo momento. En especial, me ha gustado la evolución que experimenta el personaje de Scarlett. A pesar de que al principio me pareció una persona débil, demasiado inocente y confiada, al final me encontré con una persona fuerte, valiente y que no es la típica que se deja salvar por el héroe de la historia.

Por todo esto y por la recreación de un escenario espectacular, en el que la magia y los secretos se palpan en cada una de sus páginas para dejar volar tu imaginación, Stephanie Garber me ha enamorado por completo y me ha recordado por qué algunas novelas de fantasía pueden convertirse en lecturas inolvidables. Porque los villanos, los héroes o las relaciones no son los protagonistas. Esta historia va mucho más allá.

Sumergirme en las páginas de Caraval ha sido para mí una de las formas más bonitas de abrir una puerta al mundo de los sueños y escapar por unos momentos de los problemas de la vida real. Este es de esos libros especiales que te hacen evadirte completamente y quedarte hasta las tantas de la madrugada leyendo. De esas lecturas que te recuerdan el poder que tienen las palabras y su manera de transmitir hasta la emoción más simple.

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El imperio de los leones, de Sebastià Bennasar

El imperio de los leones

AlEl imperio de los leones empezar con esta lectura pensé que me encontraría ante otra de las cuidadas novelas negras que edita Alrevés. Una novela al uso, en la que un detective/policía/investigador debe resolver el asesinato que misteriosamente ha ocurrido. Pero mis impresiones, una vez más, nada tienen que ver con la realidad. Sebastià Bennasar reconstruye, basándose en la ficción pero con altas dosis de realidad, la historia de la mafia lionesa desde sus inicios en los revueltos años 70 en Francia hasta su asentamiento décadas después en la Costa Brava.

La cronología de El imperio de los leones empieza en 1972. Jean Neige y su banda están considerados uno de los grupos criminales más buscados por la policía francesa. De especializarse en pequeños atracos, rápidos y eficaces, pasan a controlar otros negocios más rentables como el hachís o la prostitución, incluso el floreciente negocio urbanístico que se empezaba a vislumbrar en una España que caminaba lentamente entre el fin del Franquismo y el inicio de la Transición.  La otra parte del relato se sitúa en 2006. Han pasado varias décadas, y el patriarca del clan está en prisión. Su hijo Pascal tiene la difícil misión se asegurar la continuidad de las actividades mafiosas en un momento tan conflictivo.

Así, entrelazando pasado y presente, Bennasar construye un relato casi periodístico y cronológico de la vida y obra del clan Neige. Tras este trabajo se adivinan muchas horas de documentación e investigación para conocer la verdadera historia de la mafia lionesa. El imperio de los leones se ajusta tanto a la historia real que episodios como el asesinato de Raymond Vaccarizi en la cárcel Modelo de Barcelona, que en julio de 1984 agitó la Ciudad Condal, está reproducido con una fidelidad exhaustiva. Las hazañas reales de Edmond Vidal y Raymond Vaccarizi encuentran en Bennasar un aliado perfecto para transformarlo en literatura.

Pero más que por su verosimilitud, esta novela destaca sobre todo por su lenguaje. Es difícil no engancharse a la novela viendo leyendo el inicio. Unas primeras páginas sublimes hacen al lector no querer soltar la novela. Y si no me creen, hagan la prueba. Intenten leer las primeras cinco páginas y díganme si lo que ha escrito Bennasar no es literatura de la buena. Su estilo es durísimo, de los que incomodan al lector, que se revuelve en su asiento mientras los asesinatos, las vísceras y la sangre corren a sus anchas por las páginas. Un estilo negro de los buenos, donde la acción y la violencia dominan perfectamente el ritmo de la historia.

Además, hay pequeños detalles que hacen de este libro algo especial. Dentro de la espiral de violencia y delincuencia en la que viven los protagonistas, subyace el problema que supuso la independencia de Argelia en los años 60. Bajo el término pied-noir (del francés, pies negros) se encuentran los franceses residentes en la colonia africana que se vieron obligados a abandonar el país en 1962 tras la independencia. Qué Jean Neige y su banda sean pied-noir añade a su carácter un matiz especial de resentimiento en sus acciones delictivas.

En resumen, en El imperio de los leones encontramos un estudio pormenorizado de cómo funciona una mafia, desde su líder supremo hasta el último de los rateros a sueldo. Interesante saber su modus operandi no solo en cuanto a delitos de sangre o actividades ilegales, también aspectos tan diversos como la compra de medios de comunicación o las inversiones inmobiliarias. Estamos ante una historia bien estructurada y documentada, con un estilo difícil de olvidar. Otro acierto de esta editorial.

César Malagón @malagonc

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La química, de Stephenie Meyer

La química

La químicaNo sé si debería empezar esta reseña hablando de Crepúsculo, pero dado que es en lo que he estado pensando todo el tiempo hasta que he tenido este libro en mis manos, creo que no hay otra manera de romper el hielo.

Yo tenía catorce años cuando me topé con la historia de Bella y Edward. En ese momento de mi vida y, sobre todo dos años después, me sentí muy identificada con Bella y eso me había pasado muy pocas veces al leer un libro. Este hecho hizo que leyera la saga con más intensidad y más curiosidad de las deseadas, pero también hizo que disfrutara muchísimo conociendo el oscuro Forks y sus seres no humanos. Y además, tengo que decirlo, fue la primera vez que leí un libro en el que los vampiros eran los protagonistas. Por eso Crepúsculo es tan importante para mí, porque hizo que descubriera mi amor por Anne Rice y, sobre todo, por Bram Stoker. Así que, gracias, Stephenie Meyer por introducirme en el mundo de la noche y hacerme ver que puede ser un lugar maravilloso.

Ahora, yendo a lo que tengo que ir, os diré que cuando leí que Stephenie Meyer iba a publicar su primera novela para adultos me sentí emocionada y ansiosa por saber qué historia se traería entre manos. Ya en su día leí El huésped, novela también dirigida a un público adolescente pero que dejaba de lado el tema vampiro-licántropo para ubicarnos en un mundo lleno de extraterrestres. No sé por qué no se le ha dado más bombo a ese libro, porque a mí, sinceramente, me gustó una barbaridad. Pero vamos a ver, yo he venido aquí a hablar de La química y si sois fans de Meyer ya sabréis cómo fueron sus obras anteriores y lo que os interesará saber es cómo es el nuevo thriller que ha escrito. Y yo no paro de irme por las ramas… así que voy a ello.

Nuestra protagonista a veces es Alex, a veces Jules, otras Chris… dependiendo del momento y, sobre todo, de quién esté huyendo. Se ha pasado gran parte de su vida ocultándose y todo por aquel trabajo de máxima seguridad que tuvo hace tiempo. Cuando trabajaba para el Gobierno de Estados Unidos todo parecía salir a pedir de boca pero lo que ella no sabía es que descubriría algo que haría que mucha gente importante la quisiera muerta. Después de mucho tiempo ocultándose, su antiguo jefe le propone una oferta para firmar la paz, una tregua que hará que ella no tenga que huir nunca más. Tendrá que ayudar al Gobierno a buscar una cepa de gripe mortal que los enemigos quieren difundir por Estados Unidos, cepa que si se libera, hará que millones de personas mueran dolorosamente. Pero en su búsqueda, conocerá a Daniel, que supuestamente es la clave de la investigación de nuestra protagonista. Lo que ella no sabe es que Daniel se convertirá en un quebradero de cabeza, al despertar en ella un sentimiento que no entraba en sus planes.

Stephenie Meyer deja de lado el mundo sobrenatural para adentrarse en algo muy real: La química, que no tiene ningún misterio para nuestra protagonista. Por fin tenemos entre manos a una heroína que parece muy real y que no necesita a nadie más a su lado para mantenerse con vida. Es inteligente, intrépida, valiente, decidida y, sobre todo, conoce la química mejor que la palma de su mano. Con sus armas, elaboradas por ella misma, tendrá que luchar contra el enemigo más poderoso de todos y al que todo el mundo parece temer.

En fin, qué más decir de este libro. Que Meyer lo ha vuelto a conseguir. Se ha vuelto a consagrar como una gran autora de bestsellers que sabe dar a su público lo que necesita. Y lo que es más importante: sin mostrar ni un solo rastro de las que fueron sus obras anteriores. Y eso, aunque me haya declarado fan de Crepúsculo y de El huésped era exactamente lo que esperaba de ella.

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Las cosas del querer, de Flavita Banana

Las cosas del querer

Las cosas del quererÚltimamente parece que me estoy especializando en ilustradoras. Hace poco os hablé sobre Monstruo Espagueti o La volátil y ahora le toca el turno a Flavita Banana. Lo cierto es que esta generación de ilustradoras me parece de lo más interesante y, en cierto modo, necesaria. ¿Por qué? Pues porque no se trata tan solo de chicas jóvenes que ilustran sin más. Si algo tienen en común todas ellas es el mensaje que lanzan a través de sus ilustraciones. Es un mensaje sumamente positivo, un mensaje feminista. Y cuando digo feminista quiero decir que es un mensaje de amor a la mujer, de quererse a una misma, de valorarse, respetarse y cuidarse. Eso es el feminismo y ese es el mensaje que ha de calar en nuestra sociedad y muy importante es que cale también en nuestras jóvenes. Todas estas ilustradoras hacen una labor muy necesaria para nuestra sociedad, así que, como comprenderéis, tienen todo mi respeto y admiración.

Flavita Banana va con Las cosas del querer un paso más allá si cabe. Esta ilustradora asturiana, de nombre Flavia Álvarez, nacida en 1987 tiene un sello propio que es muy fácil de reconocer. Sus ilustraciones, de trazos fuertes, no son solo realmente originales, sino que además, a través de dibujos aparentemente sencillos, consigue siempre crear un contenido narrativo muy importante. A mí eso me parece realmente difícil, qué queréis que os diga. Conseguir, a través de unas simples líneas, hacernos sonreír, reflexionar y al mismo tiempo  mandarnos un mensaje de ese calado no es tarea fácil, pero a Flavita Banana se le da fenomenal. No es de extrañar que tenga tantos seguidores en las redes sociales y que trabaje con medios importantes como el suplemento de moda de El País (seguro que habéis visto alguna de sus famosas viñetas).

Las cosas del querer es su última publicación.

“¿Quién dijo que querer es fácil?, ¿y si el amor eterno fuera cosa de pocos días?, ¿queremos saber la verdad o ser felices?, ¿por qué no reírnos incluso del mal de amores? Y finalmente… ¿no será que el amor bien entendido empieza por una misma?”.

Todas estas preguntas aparecen en la contraportada del libro y a todas ellas trata de responder Flavita Banana en el interior del libro. No son preguntas fáciles, como veis, pero de todas ellas me quedo con la última, porque es la pregunta clave para poder responder a todas las demás y es la que la autora tiene más clara: por supuesto que el amor empieza por una misma, si no, no puede haber amor.

Así que, partiendo de la base de que primero hay que quererse a una misma, las ilustraciones de Flavita Banana nos muestran situaciones y reflexiones tan importantes como una ilustración en la que aparece una chica desnuda, con sus imperfecciones y bellezas diciendo “que mi cuerpo sea siempre un mapa de lo vivido, no de lo deseado”. Me parece preciosa. O aquella en la que una chica aparece hablando con un hombre y tras dos viñetas huye diciendo “estoy harta de que confundan amabilidad y ligue”. Es difícil explicaros sus viñetas, por eso os recomiendo muy mucho que leáis este libro. Os puedo asegurar que vais a sentiros identificados con muchas de las situaciones que aparecen en él.

Flavita Banana dota a sus ilustraciones de sentimientos, de humor y sobre todo de verdad. Una verdad que todos compartimos. Una verdad que a veces se nos escapa. Pero, sobre todo, una verdad que es más necesaria que ninguna otra. Empecemos por querernos más, mujeres. Las cosas del querer es un buen manual para sentirse bien con una misma. Gracias, Flavita, haces mucho bien.

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The Legend of Zelda: A Link to the Past, de Shotaro Ishinomori

the legend of zelda a link to the past

the legend of zelda a link to the pastSoy de los que miden la calidad de un libro por el influjo que ha ejercido sobre mí; por la capacidad de éste para incrementar mi, ya desmesurado, don para evadirme del mundo real. Y es que algunos libros parecen tener una suerte de hechizo que me mantiene atrapado en una profunda ensoñación tiempo después de haber cerrado el libro. Pensando. Fantaseando despierto. Atascado en los recuerdos de las situaciones ficticias que me ha hecho vivir. Atolondrado. Reflexionando sobre los personajes memorables que han trascendido de la tinta impresa hasta lo más profundo de mis neuronas, las cuales fueron coaccionadas a reír, a llorar o a emocionarse. Bueno, tampoco las veréis lamentarse por tal trago. Para que nos vamos a engañar.

Ese tipo de magia absorbente no solo la he percibido con libros o cómics, algunos videojuegos también me han hecho alcanzar niveles de desconexión narcotizantes. ¿Qué mejor droga que una buena historia? Porque juegos como The Legend of Zelda: Ocarina of Time son capaces de crearte recuerdos de una vida alternativa; una vida que has vivido y que recuerdas perfectamente. Unos recuerdos, de tu yo en un mundo paralelo, que asaltan tu mente y embargan tu pecho, induciendo similar agitación que la que produce el reencuentro con un viejo amigo. Recuerda cómo te inundó la sorpresa al conocer a Navi, el hada que te acompañaría a lo largo de esa aventura que te convertiría en el único nexo de unión entre un pasado lleno de promesas y un futuro oscuro y devastado. Y todo a ritmo de la extraordinaria ocarina que a través de la música pondría la magia a nuestra disposición. Música que sonaría tiempo después de acabar con Ganondorf, el villano del juego, y que con el poder de su sonata y con la invocación de nuestra agridulce nostalgia seguiría transportándonos a un mundo de vivencias ilusorias.

Pero antes de que Ocarina of Time, a finales de los 90, dejara a jugadores con la boca abierta (y con la cartera vacía) y a la crítica especializada repartiendo elogios a diestro y siniestro, a principio de esa misma década era otro videojuego de la misma franquicia el que marcaría las particularidades que harían famosa a esta saga. Un videojuego que poco después vería su adaptación al cómic de la mano de uno de los grandes del manga. Ahora, por primera vez, y gracias a Norma Cómics, podemos disfrutar de esa adaptación en castellano. Prepárate, nos vamos a buscar la espada legendaria y la Triforce. Por el camino recogeremos todas las rupias necesarias. Verdes, azules y rojas. ¡A ver si te piensas que en las tiendas de artículos nos van a fiar! Prepárate para cruzar bosques frondosos, parajes desérticos y mares de lava. Prepárate para rescatar a la princesa Zelda. Prepárate para el cómic The Legend of Zelda: A Link to the Past.

Ocarina of Time, Four Swords, Oracle of Ages, etcétera; todos los títulos de la saga Zelda han sido adaptados por el dúo de mangakas Akira Himekawa. Así pues, que The Legend of Zelda: A Link to the Past fuera publicado en castellano era casi de obligada necesidad. El cómic nos va a contar más o menos lo que ya pudimos jugar en el videojuego. Y digo más o menos porque Shotaro Ishinomori añadió algunas situaciones nuevas para, no solo hacer la aventura algo más extensa sino también para que los jugadores de aquella época encontraran algunas novedades. Si de lo contrario eres de los que hace mucho que jugaron al juego, o de los que tienen memoria de pez, puedo explicarte de forma pormenorizada de qué iba la historia.

Link es un muchacho que un buen día despierta debido a una voz que pide auxilio. Lo extraño es que ésta le habla directamente a su mente. Cuando se lanza en pos de la persona que pide ayuda descubre que ella es una princesa y que él, por casualidades de la vida, ahora es el elegido. En su camino se topará con seres mitológicos o mágicos: como dragones, hadas o brujos. Y sus pasos lo llevarán hasta todo tipo de castillos o mazmorras en los que deberá superar pruebas o resolver acertijos para poder continuar con su aventura y alcanzar al fin al villano que retiene a la princesa. The Legend of Zelda: A Link to the Past no deja de ser una de tantas historias de fantasía en las que el destino se cruza en el camino de un muchacho normal y corriente para que haga cosas inimaginables. Un cuento de hadas con un héroe que salva a una princesa. ¿Cuento? Perdón, quería decir leyenda.

Tras esta adaptación encontramos al que fue discípulo aventajado de Osamu Tezuka: Shotaro Ishinomori. No es de extrañar por ello que sus dibujos tengan cierto parecido con los del “dios del manga”. Trazos básicos, rostros pueriles, parajes simplones que gracias a un colorido elemental pero de precisa elaboración les hace ganar enteros y un diseño cuidado y espectacular en lo que se refiere a los monstruos. Como Trínex, el dragón tricéfalo que escupe fuego o hielo por viñetas de gran envergadura y de colores bermellones; el brujo Agahnim, dueño y orgulloso poseedor de portentosas guaridas de colores fríos que pegan perfectamente con el sombrío mundo de las tinieblas; o el propio Ganon, con su pinta de orondo y beligerante cochino ibérico, que parece haber decidido instruirse en el arte de guerrear y conquistar mundos a la fuerza para no acabar convertido en un delicioso jamón de Jabugo.

The Legend of Zelda: A Link to the Past de Shotaro Ishinomori es un clasicazo. Un manga a todo color que se sustenta sobre los cimientos de un videojuego que a día de hoy es de culto. Por este motivo creo que es de obligada compra para todo aquel fan de la saga que quiera volver a Hyrule, que busque deleitarse de nuevo con las melodías que compuso Koji Kondo o que desee liarse a mandobles con los cucos en Kakariko Village.

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Weird Detective, de Van Lente, Guiu Vilanova y Mauricio Wallace

Weird Detective

Weird DetectiveHe de hacerlo. He de empezar esta reseña con un grito de guerra, una salve al gran Dios antiguo del horror. He de gritarlo a pleno pulmón (vas a notar el grito por la cantidad de exclamaciones que le voy a poner, máximo, tres, como marca la norma). ¿Preparado? Bueno, espera. Antes, un par de acepciones que describen a la perfección la estética y temática de este gigante cómic que acabo de leer; Weird Detective. Allá van:

Literatura pulp: Término que hace referencia a la encuadernación barata con papel de mala calidad y destinado a un consumo popular de revistas especializadas en narraciones e historietas de ciencia ficción y género negro.

Pastiche: Imitación o plagio que consiste en tomar determinados elementos característicos de la obra de un artista y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente.

Ahora sí, este cómic lo merece. Todos los hijos de la criatura lo merecen. Ha despertado y no viene solo. ¡¡¡Larga vida a Cthulhu!!!

Ya está, saludado quedas, pulpito «salao». No es para menos porque la obra que ha cosechado Van Lente tiene lo mejor de Los mitos de Cthulhu, esas publicaciones que se suman al extraordinario universo que arrancó H. P. Lovecraft y que indaga en las criaturas y el horror cósmico que aguardan en letargo esperando a ser invocadas. Lo que se presenta en este cómic es un viaje a lo mejor del placer de contar historias. El sugerente título ya nos lleva de sopetón a esas revistas viejas de ciencia ficción y entramados policíacos. Y lo hace bebiendo de los mejores, como no podía ser menos. Muchos clichés y tópicos del género, pero con un marcado estilo personal del autor. Humor negro, sí. Acción a raudales, también. Criaturas que no pueden ser de este mundo, que no falten por supuesto. Y como dictamina el dogma de la novela negra: que la sangre vaya en el primer párrafo. En este caso, en su versión cómic, en la primera viñeta.

Aunque para ser exactos, sangre, lo que se dice sangre, queda poca en el cuerpo de la víctima de esta historieta. Para que te hagas una idea: los titulares de la prensa denominaron a su verdugo como «El asesino del cartón de zumo», por el estado en el que encontraron el cuerpo; absorbido hasta los huesos, solo unos pliegues de piel y pelo como trapos tirados al suelo. A partir de ahí, el detective Sebastian Greene, con la ayuda de su compañera Sana Fayez, debe buscar al culpable de una serie de asesinatos en la que las víctimas corren el mismo y funesto desenlace. Lo que Greene no sabe es que su propia compañera le está investigando por sus extraños comportamientos. Cosas raras que no parecen propias de un ser de este mundo.

El ritmo que coge la historia desde la primera página es vertiginoso. Engancha como pocos libros o cómics he leído últimamente. Es más, hace bien poco tuve el placer de leer El caso de Charles Dexter Ward, una versión en cómic del clásico cuento de Lovecraft —todo gira en torno a él— y la diferencia es bastante notable. Del ritmo lento de la trama y el desarrollo paciente de los personajes de dicho cómic a la vitalidad y acción sin descanso de Weird Detective. Son historias diferentes que se deben narrar de forma diferente. Ambas geniales. En cuanto a dibujos, sobresaliente. Corren a cargo de Guiu Vilanova que plasma con fidelidad la estética de ciencia ficción con técnicas renovadas y los ambientes suburbiales de New York. Ni qué decir acerca de las criaturas creadas. Una gran apuesta, y muy agradecido me siento de ello, por parte de la pequeña editorial Medusa Cómics que empieza a incluir en su catálogo unas cuantas series muy interesantes.

Para terminar, quería cerrar con un tercer elemento de obligada alabanza y que se suma a los ya definidos pulp y pastiche. Es necesario para la perfecta triada de conceptos que aglutina Weird Detective:

Francesco Francavilla: Magnífico ilustrador italiano encargado de la portada del cómic. Cada una de sus ilustraciones, carteles de películas y portadas, que es donde más desempeña su labor, son auténticas obras de arte. El color, la técnica empleada y el estilo tan marcado hacen de él el mejor autor para desarrollar y devolver a la palestra las mejores historias pulp. Aquí solo deja su portada, pero eso es ya motivo de sobra para dejarse seducir.

Han despertado, sí, y tienen hambre, un hambre voraz. ¡Vuelven los mitos de Cthulhu!

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La hora bruja, de Jeph Loeb

la hora bruja

la hora brujaBuff… telita con este cómic. Ya había oído de su fama de cómic “difícil de leer”, y eso era algo que me animaba y me disuadía a partes iguales a la hora de emprender su lectura. Un reto. Y además con brujas de por medio, una figura que, por hache o por be, últimamente parece que viene a caer a mis manos como si tuvieran un imán para ella o un buen niño rollizo y comestible. Pues hala, vamos a brujear un poco.

¿Es realmente tan difícil de leer La hora bruja? Depende. En este caso no. Pero si lo hubiéramos leído cuando se publicó (entre 1999 y 2000) y de la forma en que se publicó sí que tendríamos problemas. O tal vez tampoco, si los leyeras de un tirón. Y es que este cómic se editó en tres prestigios provocando que el lector no entendiera la historia en su conjunto sino como partes, a no ser que esperara a tener los tres minivolúmenes para leerlos de un tirón… Ese es tooooodo el problemón y dificultad que planteaba el cómic de marras.

¿Pero… de verdad es tan difícil? Que no. Que ya he explicado que no. Lo que pasa es que la estructura narrativa es distinta. Es diferente a lo que estamos acostumbrados. Es, como una película de Tarantino. En concreto, como Pulp Fiction. Historias cronológicamente desordenadas y conectadas por uno o varios personajes que no se entienden del todo hasta haberlas visionado todas y que entonces se vuelven redondas y se aprecia la idea global tal y como fue concebida. Leyendo el cómic de Loeb tal vez puedes medio intuir esas conexiones pero vas algo perdido durante todo el camino. Perdido y, sin embargo, a la vez disfrutando la historia con ese no acabar de entenderla del todo pero con ganas de que te sigan contando cosas de la magia, porque eso sí, la historia es buena y te engancha.

También conviene estar atento a toda la historia, no despistarse y quedarse bien con las caras. Tiene cosas que recuerdan al maestro Gaiman y yo diría que lo más relevante son las conversaciones (que no son tan brillantes ni pomposas ni trascendentales) pero que son justo lo que queremos y necesitamos en ese momento: parábolas y misterios dentro de otros misterios.

¿Y qué es lo que nos cuenta La hora bruja? Aparte de la historia personal de la bruja Amanda (que en realidad no es que sea bruja sino wiccana) veremos cómo se cruza en el camino de gente que no pasa por su mejor momento. Ella les ofrece, como los genios de la lámpara, cambiar su vida. Pero será decisión de ellos que ese cambio sea a mejor o peor.

Parece un argumento sencillo, ¿eh? Bueno, lo es, pero contado de una forma algo enrevesada, que mola más. Esta historia es de esas que ganan con una segunda lectura, cuando ya sabes de qué va todo y los detalles que tal vez se te escaparon a la primera, los captas y saboreas a la segunda.

El dibujo de Bachalo es muy bueno, del tipo de dibujo que más me gusta, una pasada, me recordaba al de Batman: El largo Halloween, del que, curiosamente Loeb es guionista, (otro cómic muy recomendable, por cierto).

En fin, si queréis un buen argumento con tintes gaimaniacos y estructura tarantiniana y no tenéis miedo (no debéis tenerlo, os lo garantizo) a una peculiar estructura narrativa y además os gusta el tema bruja/genio de la lámpara con algún ligero giro terrorífico, no podéis dejar pasar esta oportunidad.

Sería un crimen del todo innecesario.

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En busca del tiempo perdido: El manga, de Marcel Proust

en busca del tiempo perdido el manga

en busca del tiempo perdido el mangaHay libros que apabullan solo por su extensión. Es el caso de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. ¡Siete volúmenes y casi tres mil páginas! Es una de esas obras que hay que coger con muchas ganas y mucho tiempo para no morir en el intento. Yo soy muy de clásicos, ya lo sabréis los que me hayáis leído más de una vez, pero también me gusta variar lecturas, por lo que no me veía dedicándole meses en exclusiva al señor Proust, aunque me intrigara saber por qué es tan famosa su magdalena, que hasta ha dado nombre a un efecto psicológico. Sin embargo, al ver que la colección la otra h, de Herder Editorial, publicaba En busca del tiempo perdido: El manga, he aprovechado la ocasión. Al fin y al cabo, si habían conseguido explicarme Crítica a la razón pura, de Kant, a través de un cómic, los creía capaces de condensar satisfactoriamente una de las grandes narraciones de la literatura occidental en apenas cuatrocientas páginas. Así que, finalmente, un solo día me ha bastado para descubrir la incógnita de la magdalena y quedarme con la boca abierta por la revolución que debió ocasionar esta obra cuando fue publicada, hace un siglo ya.

Todo empieza con la famosa magdalena, que evoca en el protagonista y narrador de esta historia los recuerdos de su vida. El repaso a su infancia y primeros amores, así como su afán de codearse con la alta sociedad son temas recurrentes en la literatura de la época, por lo que me sentí en terreno conocido durante las primeras páginas. Y entonces, ¡zas! Una escena de sexo. Y luego otra y otra. Pero lo más sorprendente no fue eso, sino que estaban protagonizadas por hombres con hombres y mujeres con mujeres. El sexo y la homosexualidad cogían relevancia en la trama a medida que avanzaba, y no dejaba de pensar hasta qué punto Proust había sido explícito o sutil en la descripción de esas escenas. Seguramente, esta sea una de las primeras obras literarias con tantos personajes homosexuales y, ahora que ya he saciado mi curiosidad con la magdalena, me intriga saber si este libro sufrió censura por ello.

A simple vista, En busca del tiempo perdido es una historia de líos amorosos y frivolidades de la alta sociedad, pero entonces llega el final y Proust da una vuelta de tuerca que enlaza todas esas banalidades para que adquieran un significado lleno de trascendencia. Y es que, a través de los sentimientos con los que evoca sus recuerdos el protagonista, Marcel Proust nos da una lección magistral del valor de la memoria para que nuestro pasado persista y para que todo —nuestra vida, nuestro mundo— adquiera sentido al final del camino.

Soy consciente de que con En busca del tiempo perdido: El manga no he podido conocer la forma de escribir de Proust, que, según dicen, se caracteriza por frases interminables, en un continuo monólogo interior, algo imposible de representar en un cómic. Pero ya no tengo miedo de enfrentarme a esta obra, y sé que la leería con ganas. Ahora solo falta encontrar el tiempo para embarcarme en esa titánica lectura, y no descarto buscarlo algún día, porque ya no me cabe duda que dedicárselo a Marcel Proust no será tiempo perdido.

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75 años de Superman

75-SupermanUna joya. Una obra maestra. Si estás leyendo esto, compra este volumen. Te aviso antes de empezar a hablar de él. Eso es lo importante. Compra y vuelve. Te espero.

¡Hola! ¡El primer superhéroe de la historia cumple 75 años! Casi nada. Tantas cosas que contar…

75 años de historia, cuatro series regulares en el mercado y un sinfín de apariciones en diversas colecciones de protagonismo compartido y “crossovers”, representan varios miles de tebeos en los que aparece Superman. Es este motivo lo que hace la selección de historias tremendamente difícil. ¿Debemos seleccionar sólo diez historias que representen la vida de un personaje tan inabarcable como Superman? Hay respuestas para todos los gustos.

Empecemos mirando dentro del tomo. A ver qué contiene el volumen. Y no puede empezar mejor. Se nos saltan las lágrimas: Action Comics #1 (1938) (Jerry Siegel y Joe Shuster). El origen de la leyenda. Nuestro origen. El primer cómic en el que apareció el primer superhéroe. Aquí nace todo lo que vino después. Que sí, que sí. Que es un tebeo ampliamente superado en guion y en dibujo y bla bla bla. Pero el valor histórico que tienen estas páginas lo convierten, sin dudarlo un momento, en el cómic de superhéroes más importante de la historia. Y así cuesta. ¿Sabes cuánto se pagó en la última subasta de uno de estos ejemplares? Más de 3 millones de dólares. Supera eso.

Seguimos con Superman #76: ¡El equipo más poderoso del mundo! (1952) (Edmond Hamilton y Curt Swan) que narra el primer encuentro entre Batman y Superman, pero dado que estos dos gigantes ya se habían cruzado en la Sociedad de la Justicia, se ha terminado por considerar que Superman #76 es la primera historia ambientada en Tierra Uno.

También tenemos Action Comics #484: Superman toma esposa (1978) (Cary Bates y Curt Swan), que utilizaremos solo para mencionar la preeminencia e importancia de la figura de Curt Swan, uno de los autores más significativos de la historia del personaje. Sólo entre las series Superman y Action Comics, Swan dibujó más de seiscientos números. Una leyenda del cómic.

Nos lleva nuestro periplo a través de la vida del personaje con Superman #400: Las leyendas vivientes de Superman (1984) (VVAA). Un curioso número de aniversario en el podemos destacar la participación de Frank Miller, Mike W. Kaluta o Jim Steranko. Historias cortas, de entre tres y ocho páginas, separadas por ilustraciones de los artistas más destacados de la época como los mismísimos Jack Kirby, Will Eisner, o Moebius.

En Action Comics #554: Si Superman no existiera… (1984) (Marv Wolfman y Gil Kane) nos situamos ya en la década de los 80 para seguir con Superman #4: Bloodsport (1987) (John Byrne), un número icónico del rediseño post-“Crisis en Tierras Infinitas” del personaje, considerada una de las redefiniciones definitivas.

Continuamos con Action Comics #644: El doble (1989) (Roger Stern y George Pérez), Action Comics #775: ¿Qué hay de divertido en la verdad, la justicia y el estilo de vida americano? (2001) (Joe Kelly, Lee Bermejo y Doug Mahnke), y Action Comics #800: La travesía del héroe (2003) (Joe Kelly y Pasqual Ferry) que cierra el tomo contándonos pasajes de la vida de Clark desde su llegada a La Tierra hasta que se pone por primera vez el traje azul.

Ahora que hemos acabado de deleitarnos con el contenido, vamos a la parte física. Maravilla pura. La portada es sencillamente inmejorable y el resto del tomo también. Casi trescientas páginas, en papel de alto gramaje relleno de color, en una tapa dura que envuelve un producto que queda impecable en la estantería. No se la vuestra pero la mía necesitaba ese volumen.

Podríamos seguir aflorando bondades del tomo, del personaje y de sus creadores. Pero en definitiva, estamos ante una atípica antología de historias creada para los fans más puros de Superman. Se nota que no es un tomo generalista ni orientado a ventas masivas para gente que se inicia en el personaje, y eso la comunidad comiquera, lo agradece. Un volumen exquisito. Un tomo completamente obligatorio en cualquier estantería del buen aficionado a los superhéroes. Te diría que te hicieras con él ya, pero sé que ya lo has hecho. Disfruta.

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