
Panteón, de Carlos Sisí
Hace poco, en otra reseña, os hablé de un autor que se había convertido, en mi opinión, en el Stephen King español. Hoy, paso a contar a todos los que nos leéis que, este mismo autor, ha cambiado de nombre, que ha cambiado de título, y se ha convertido en una suerte de mezcla del anterior autor mencionado y de Arthur C. Clark, con una visión propia del terror y el espacio. Si tuviera que partir de una base concreta, sería desde esta aclaración: a mí, las novelas de ciencia ficción, rara vez me gustan. No sé si es porque no acabo de ponerme en situación, porque aquello de universos, galaxias y razas alienígenas no va conmigo, o si, como pienso últimamente, no he llegado a encontrar nunca una historia que haya tocado dentro como lector como para recomendarla a todo el mundo. Llega un momento en todo lector en el que, cuando se abre su mente a otras experiencias, es capaz de encontrar historias nuevas que te hacen picar, caer en la tela de araña, y ya puedes prepararte porque no tendrás más remedio que meterte de lleno en el mundo de la ciencia ficción. Eso sucede con “Panteón”, pero vayamos por partes, primero de qué va, después, contaremos sus bonanzas.
Ferdinand y Malhereux son dos chatarreros espaciales que, después de cada batalla, recogen todo aquello que pueda servirles en el mercado negro. En una de sus búsquedas de tesoros, encuentran una especie de copa invertida. Poco saben que, desde ese mismo momento, se verán inmersos en una lucha por la supervivencia de todo el universo, porque lo que se esconde tras ese hallazgo puede liberarse una amenaza que pondrá en jaque a toda la galaxia.

























