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Microterrores, de Diego Palacios Marxuach

Microterrores

MicroterroresEscribir un microrrelato es muy difícil. Siempre se lo digo a mis alumnos de cuento, que me miran ojipláticos y me dicen “¡pero si es corto!”. Ya, por eso. Justamente por eso, porque la literatura no va a peso ni a número de palabras, por eso es difícil escribir un micro. Aquí la máxima de “menos es más” funciona y debes resolver toda una historia en el mínimo espacio posible. Los microrrelatos, además, son muy peligrosos porque, como se han puesto de moda y la gente los escribe como churros, nos pueden hacer quedar como paletos. “Oh, ¿tú también escribes microcuento?” puede decirnos ese señor raro de Twitter que cree que escribe micros pero que en realidad inventa chistes (malos) y frases medio ingeniosas.

Por eso cuando hace unos meses Diego Palacios me dijo que estaba trabajando en un libro de microcuentos me puse en guardia. ¿Sería otro libro de microcuentos? ¿Una recopilación de pseudotuits-chistes-malos? ¿O sería de verdad un libro de micros? Pues, amigos, mis reticencias eran injustificadas. Microterrores es un buen libro de microrrelatos, que destaca sobre el ruido que nos rodea. Y os contaré porqué.

Para empezar, el título: Microterrores. Es un título transparente porque Palacios ha venido a jugar con nuestro inconsciente colectivo y nuestras referencias culturales para crear un libro inquietante, con un regusto a las películas de terror que veíamos cuando éramos adolescentes (y no tan adolescentes). El proyecto de la bruja de Blair, La matanza de Texas, La noche de los muertos vivientes, pero también Entrevista con el vampiro o El resplandor… Hay relatos en Microterrores que te llevan a todas esas referencias y muchas, muchísimas más que seguro que se me han pasado por alto.

En ese sentido, Palacios tiene un universo propio en la cabeza y nos sumerge de lleno en él, relato a relato, línea a línea. Psiquiátricos, bosques, brujas, vampiros, innombrables criaturas de ojos rojos, psicópatas que te susurran al oído, zombis, gánsteres dignos de Sin City o simplemente el silencio antes del golpe. Todo eso está en el libro, en relatos de menos de media página construidos entorno a lo no dicho, como todo buen micro, y que nos hacen mirar por encima del hombro o ponernos tensos cuando oímos un ruido en la escalera.

Por otro lado, Microterrores es un libro que se lee en apenas una tarde, pero que lees varias veces, marcando los cuentos que más te gustan. También, por supuesto, puedes leer un cuento por aquí y otro por allá, en el metro o antes de dormir. Aunque esta última no es una opción muy recomendable, porque os puedo asegurar que, una vez lees un cuento, se produce el efecto Pringles y vas enlazando con el siguiente hasta que te das cuenta de que te has leído la mitad del libro y te has pasado de parada. Y eso, señores y señoras, también es muy difícil de hacer.

Antes de cerrar esta reseña que ha acabado siendo más larga que la mayoría de los relatos del libro, quería hacer dos últimos comentarios.

El primero es que lo único que puedo echarle en cara al autor es que veo un potencial no aprovechado en muchos de los cuentos, que podrían haberse limado hasta convertirlos en auténticas joyas. Una frase menos por aquí, un adjetivo que sobra por allá, un orden más meditado… Pero he de confesar que aquí es la profesora quien habla. Leyendo Microterrores, mi yo-profe se ha frotado las manos pensando en lo que podría haber sacado de ese material.

El segundo es sobre la edición. Quiero felicitar al editor por la cubierta, que plasma muy bien la sensación que dejan los relatos del libro. También por el libro en sí, trabajado y profesional. Estoy segura de que 2018 será un buen año para todos nosotros, en Libros y Literatura.

Así que nada más. Leed Microterrores y veréis que Palacios tiene algo más difícil de encontrar de lo que se cree: un estilo propio y buenas historias que contar. Espero poder leer muchas más.

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18 libros para leer en 2018

el legado de los espias

Hace pocas horas que despedíamos un 2017 cargado de buenas lecturas. Es tiempo de hacer balance, mirar los últimos doce meses y disfrutar de todo lo bueno leído. Pero también toca mirar al futuro, y las editoriales ya están anunciando sus mejores libros para 2018. El Libros y Literatura hemos hecho una selección de los mejores libros para leer en 2018, o al menos en sus primeros meses de vida.

Grandes autores (Le Carré, Ellroy…) y escritores multipremiados (Atwood, Padura, Ford…); escritores de ayer (Leopardi) y de hoy (Mairal, Knox…); gente de aquí (Somoza, Millás…) y del otro lado del charco (King, Hustvedt…); grandes grupos editoriales y editoriales independientes. Una lista variada que esperemos se amolde a todos los gustos de nuestros lectores.

Aquí empieza nuestra lista de 18 libros para leer en 2018. ¡Disfrutad de ella!

el legado de los espias1. El legado de los espías, de John Le Carré (Planeta. 9 enero)
Peter Guillam, leal colega y discípulo de George Smiley en los servicios secretos británicos –conocidos como El Circo–, disfruta de su jubilación en la finca familiar de la costa meridional de Bretaña, cuando una carta de su antigua organización lo insta a regresar a Londres. ¿El motivo? Su pasado en la Guerra Fría lo reclama. Unas operaciones de inteligencia que habían sido el orgullo del Londres secreto y habían implicado a personajes como Alec Leamas, Jim Prideaux, George Smiley o el propio Peter Guillam están a punto de ser investigadas con criterios perturbadores, por una generación sin memoria de la Guerra Fría ni paciencia para atender a sus justificaciones. Entretejiendo pasado y presente para que ambos cuenten su tensa historia, John le Carré ha urdido una única trama tan ingeniosa y apasionante como la de las dos predecesoras sobre las que se ha basado: El espía que surgió del frío y El topo. El pasado ha venido a cobrarse sus deudas.

Mis rincones oscuros2. Mis rincones oscuros, de James Ellroy (Literatura Random House. 11 enero)
En junio de 1958, James Ellroy tenía diez años cuando recibió la terrible noticia del asesinato de su madre. El cadáver de Geneva Hilliker fue hallado cubierto de hiedra en una cuneta de las afueras de Los Ángeles, estrangulado con una cuerda y unas medias de nylon y con signos evidentes de violación. El caso no se resolvió, pero la brutal muerte marcó para siempre la vida del autor y fue el germen de toda su obra. En 1994, después de publicar el último volumen del «Cuarteto de los Ángeles», Ellroy decidió descubrir la verdad sobre el crimen. Para ello contrató los servicios de un veterano y experimentado «detective» llamado Bill Stoner. A medida que ambos avanzaban en este caso enterrado desde hacía treinta años, Ellroy descubría el misterio que en realidad fue su madre, cuáles fueron sus aspiraciones y por qué decidió salir de un pequeño pueblo de Wisconsin para empezar una nueva vida en Los Ángeles. Mis rincones oscuros relata esta investigación, en una mezcla de crónica negra y memorias confesionales, y se convierte en un libro fascinante que proporciona las claves autobiográficas de sus novelas y, a su vez, en la introducción perfecta a la perturbadora obra de este autor imprescindible de la novela del siglo XX.

La semilla de la bruja3. La semilla de la bruja, de Margaret Atwood (Lumen. 11 enero)
Es un lunes cualquiera de enero de 2013 y Felix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional de Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos este hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre es Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad. Felix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar a través de un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra donde la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. De a poco, ensayo tras ensayo, los chicos de Fletcher, que quizá nunca antes habían oído hablar de Shakespeare, convierten la obra en algo muy personal. Ahí se encuentran con sus fantasmas y con algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Felix, ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quien le arruinó en el pasado.

La transparencia del tiempo4. La transparencia del tiempo, de Leonardo Padura (Tusquets. 16 enero)
A un Mario Conde a punto de cumplir sesenta años, y que se siente más en crisis y más escéptico que de costumbre con su país, le llega de manera inesperada un encargo de un antiguo amigo del instituto, Bobby, que le pide ayuda para recuperar la estatua de una virgen negra que le han robado. Conde descubre que esa pieza es mucho más valiosa de lo que le han dicho, y su amigo tiene que confesarle que proviene de su abuelo español, que, huyendo de la Guerra Civil, la trajo de una ermita del Pirineo catalán. En los bajos fondos de La Habana, Conde da con un sospechoso al que acaban matando. Con el asesinato de otro cómplice, Conde descubre una inesperada trama de galeristas y coleccionistas extranjeros interesados en la talla medieval, y se tropieza inevitablemente con la policía de homicidios de La Habana. Pero, en capítulos intercalados, La transparencia del tiempo también cuenta la epopeya a lo largo de los siglos de la estatua, una virgen negra traída de la última cruzada a una ermita del Pirineo por un tal Antoni Barral, y será otro Antoni Barral quien la salve y se vea obligado a embarcar como polizón rumbo a La Habana.

Recuerdos del primer amor5. Recuerdos del primer amor, de Giacomo Leopardi (Acantilado. 17 enero)
«Heme aquí, pues, enamorado a los diecinueve años […] Pero como necesito dar algún consuelo a mi corazón […] escribo estas líneas para explorar las profundidades del amor y poder recordar con la mayor exactitud cómo irrumpió en mi corazón esta pasión soberana». En diciembre de 1817 Leopardi conoció a Geltrude Cassi Lazzari, prima de su padre, por quien profesó un amor secreto. Ese mismo día empezó la redacción de los dos textos recogidos en este volumen: «Recuerdos del primer amor», publicado por primera vez en 1906, y la «Elegía primera», incluida poco después en los Cantos con el título de «El primer amor». Tanto el diario como el poema del joven Leopardi constituyen dos de los textos más emblemáticos del Romanticismo no sólo por su belleza sino también por su singularísima sensibilidad.

Muerte con pingüino6. Muerte con pingüino, de Andrei Kurkov (Blackie Books. 17 enero)
Viktor es un escritor arruinado: está sin blanca, lo ha dejado su novia, tiene frío. Imaginen si se siente solo que decide adoptar a un pingüino. No sabe que este nuevo compañero de piso, Misha, también está deprimido: suelta suspiros melancólicos cuando chapotea en la bañera de agua helada y se encierra en la habitación como un adolescente. Ahora Viktor no solo está triste, sino que debe consolar a su amigo. Y además alimentarlo. Todo se complica cuando un gran periódico le encarga escribir esquelas de personajes públicos que aún están vivos. Parece una tarea fácil. Pero no lo es: los protagonistas de sus necrológicas empiezan a fallecer en extrañas circunstancias poco después de que escriba sobre ellos. Misha y Viktor se ven atrapados en una trama absurda y violenta. Una novela oscura y luminosa, con humor blanco y negro. Como la vida. Como un pingüino.

La herida7. La herida, de Jorge Fernández Díaz (Destino. 18 enero)
Una monja desaparece dejando un enigmático mensaje, y un colaborador del papa Francisco les encarga a dos agentes de Inteligencia buscarla por cielo y tierra. En paralelo, una operadora política despedida por el gobierno argentino es contratada por el gobernador de un feudo de la Patagonia para mejorar su imagen y evitarle una catástrofe electoral. Con la ayuda de Remil ―un perturbador personaje que trabaja desde las sombras―, ella se vale de todo: espionaje político, compra y amenaza de jueces. Hasta que juntos se topan con un crimen de Estado y una siniestra organización. La herida es un thriller político dentro de una gran novela policial cruzada por cuatro misteriosas historias de amor, que empieza en el Vaticano y viaja a la Patagonia, que se devora con suspenso y que retrata el lado oscuro del poder. Una combinación que solo la pericia del escritor y periodista Jorge Fernández Díaz es capaz de llevar adelante con el pulso y el rigor de una investigación y con un demoledor ritmo cinematográfico.

el origen del mal8. El origen del mal, de José Carlos Somoza (Ediciones B. 18 enero)
«ESTOY MUERTO.» Así comienza el misterioso manuscrito que un conocido escritor recibe de manos de un amigo librero. Son más de doscientas páginas, escritas a máquina y fechadas en 1957. El encargo es muy preciso: debe leerlo en menos de 24 horas. Intrigado, el novelista comienza a leer y se encuentra con una historia de secretos y traiciones contada por Ángel Carvajal, un militar español de la Falange que actuó como espía en el Norte de África. El texto, además, contiene diversas frases que alguien ha subrayado cuidadosamente. Pronto comprenderá por qué era tan urgente que el manuscrito llegara precisamente a sus manos… ¿Puede haber un mensaje oculto relacionado con el tiempo presente? ¿Qué relación existe entre el manuscrito, el librero y el lector? ¿Se puede reescribir la historia?

Entre ellos9. Entre ellos, de Richard Ford (Anagrama. 18 enero)
El libro se compone de dos textos escritos con treinta y cinco años de diferencia. El segundo, dedicado a su madre, ya se había publicado en 1986 de forma autónoma. El primero, centrado en la figura de su padre, es reciente y rigurosamente inédito. ¿Qué historias se nos relatan en este volumen? Las de dos jóvenes de Arkansas, en el corazón de la América profunda: Parker y Edna, que se casan en 1928 y tienen un hijo –el autor– en 1944. La historia de un hombre de carácter bondadoso que se gana la vida como viajante de comercio, pasa mucho tiempo en la carretera, fuera de casa, y muere de un ataque al corazón cuando Ford tiene solo dieciséis años. La historia de una chica con un pasado complicado y un secreto, que quedó viuda a los cuarenta y tuvo que mantener a su hijo… Dos textos bellísimos que evocan la infancia del escritor y las vidas de sus padres, unas vidas que podrían haber sido pasto del olvido como tantas otras, pero que la fuerza de la literatura rescata y convierte en piezas esenciales del universo literario de Richard Ford.

Cuadernos de Kabul10. Cuadernos de Kabul, de Ramon Lobo (Península. 23 enero)
Cuadernos de Kabul nos sumerge en la otra cara de la guerra, la de las pequeñas o grandes historias de las verdaderas víctimas del conflicto: aquellos que casi nunca tienen derecho a protagonizar su propia noticia. Ramón Lobo nos recuerda la lucha anónima de los civiles, el peso de la vida en la retaguardia, el dolor de las personas que tratan de vivir un día más en medio de un enfrentamiento bélico. No como explicación de lo que allí sucede, sino como muestra de una realidad repleta de colores, olores y sabores, de gentes sin derecho a un nombre y a una voz.

Memorial device11. Memorial Device, de David Keenan (Sexto piso. Enero)
Articulada a partir de una alucinógena serie de entrevistas a antiguos miembros de la escena postpunk de la pequeña y desolada localidad escocesa de Airdrie, Memorial Device pretende reconstruir, a partir de los testimonios más delirantes, la corta historia de los legendarios Memorial Device, considerados la mejor banda salida de la ciudad, una banda visionaria, rematadamente underground y maldita, un fulgurante meteoro hacia la nada que parece quintaesenciar a todos los grupos oscuros, abismados y malogrados de aquella época convulsa y febril, empezando por Joy Division. Con esta ficticia indagación documental sobre un grupo igualmente ficticio –que sirve a su vez para presentarnos una heterogénea y extravagante galería de personajes y cartografiar la peculiarísima escena artística y musical del lugar, llena de estrambóticas bandas que hacen de la anormalidad su razón de ser– David Keenan ha escrito una especie de carta de amor deforme y malsano, pero sincero; ha pergeñado un retrato intenso, poético, onírico y conmovedor –y también entrañablemente grotesco– del movimiento postpunk, el movimiento musical más importante desde la psicodelia de los sesenta, como afirmaba el crítico Simon Reynolds. La obra es un homenaje, en última instancia, a la urgencia, la pasión y los sueños de juventud como motores vitales, y a la eterna lucha de cada generación por encontrar su lugar en el mundo; un brindis blasfemo por toda esa recua de adolescentes desorientados cabalgando los caballos desbocados de la música. MEMORIAL DEVICE, la primera y celebrada novela de David Keenan, es un libro visceral, hilarante, profundo y trágico, que capta magníficamente la locura, el sinsentido y las dificultades sociales de esa década mítica que fueron los años ochenta.

Manual de linternas12. Manual de linternas: Incursiones, excursiones y reflexiones científicas, de Marta Magariños (Editora) (Libros y Literatura. Enero)
El objetivo de este Manual de linternas es promover la divulgación científica a través de los libros. La lectura ofrece varias ventajas diferenciales que la hacen particularmente interesante; quizá, la más significativa es que permite la reflexión. La literatura surge de un yo y cuenta con la palabra para conectar con las inquietudes, los aprendizajes y las emociones de otro yo. Es un proceso introspectivo y solitario que, además, permite hacer un paréntesis temporal en el caudal de llegada, dando cabida a la gestación de nuevo conocimiento, a veces, profundamente original. Como dice Antonio Osuna, uno de los autores de este manual, «hay libros que se pueden leer de seguido, pero hay algunos en los que, de vez en cuando, se debe apartar la mirada y dejar que lo que se acaba de leer se asiente».
Manual de linternas pone el foco en libros elegidos libremente por los autores de las reseñas. Hemos tratado de organizarlos en categorías, aunque de una forma un tanto imprecisa, ya que muchos de ellos podrían estar en varias de ellas. Cada categoría se introduce con inspiradoras ilustraciones de María Lamprech, nuestra ilustradora. La mayoría son libros de divulgación científica en el sentido estricto, pero no todos lo son. Algunos tienen más condición de ensayo, otros son memorias o ficción, e incluso hay un cómic. Sin embargo, todos comparten la premisa de transmitir con entusiasmo el conocimiento científico. De modo que este manual no pretende ser en ningún momento una selección de los libros más relevantes de cada campo, pero sí servir como linternas que iluminen nuestras ganas de saber qué hay en la oscuridad de lo desconocido. Esas linternas son cincuenta y un libros con vocación de transmitir y satisfacer el interés por la divulgación científica. Si se quedan con hambre, hemos incluido un listado de libros recomendados por los autores, que deseamos que les resulte de ayuda.

Sirenas13. Sirenas, de Joseph Knox (Reservoir books. 1 febrero)
En los bajos fondos de Manchester, todo tiene un precio. Cuando el detective de policía Aidan Waits es reclutado por una misteriosa rama policial que cumple órdenes de un todopoderoso y millonario miembro del Parlamento británico, sabe que a él también le han puesto precio. La misión es encontrar a Isabelle, la hija del magnate, y para ello tendrá que adentrarse en el oscuro mundo de la noche, donde el dinero y las drogas circulan por clubs sin ley y las jóvenes son tratadas como mercancía. ¿Será capaz de salvar a la chica sin caer en el desenfreno y la corrupción de este nocturno canto de sirena? Joseph Knox es la gran revelación de la novela negra británica y ha sido comparado con Ian Rankin, James Ellroy o Raymond Chandler. Como buen librero, se ha nutrido durante años de los grandes maestros del gé- nero, siendo el responsable de compras de novela negra en Waterstones. Sirenas es su thriller de debut, con el que inicia la saga del detective Aidan Waits. Knox retoma el crime más clásico y hardboiled, en el que hace un guiño a los lectores más alternativos y de culto: cada una de las partes de la novela evoca versos de Joy Division.

Bellas durmientes14. Bellas durmientes, de Stephen & Owen King (Plaza & Janés. 1 febrero)
En esta espectacular colaboración entre padre e hijo, Stephen King y Owen King nos ofrecen la historia más arriesgada de cuantas han contado hasta ahora: ¿qué pasaría si las mujeres abandonaran este mundo? En un futuro tan real y cercano que podría ser hoy, cuando las mujeres se duermen, brota de su cuerpo una especie de capullo que las aísla del exterior. Si las despiertan, las molestan o tocan el capullo que las envuelve, reaccionan con una violencia extrema. Y durante el sueño se evaden a otro mundo. Los hombres, por su parte, quedan abandonados a sus instintos primarios. La misteriosa Evie, sin embargo, es inmune a esta bendición o castigo del trastorno del sueño. ¿Se trata de una anomalía médica que hay que estudiar? O ¿es un demonio al que hay que liquidar?

Los ojos vendados15. Los ojos vendados, de Siri Hustvedt (Seix Barral. 13 febrero)
Iris Vegan, una estudiante de literatura de la Universidad de Columbia, relata sus inquietantes encuentros con personajes neoyorquinos que el azar y la coincidencia han puesto en su camino. La relación de estos singulares momentos, en los que las fuerzas oscuras pueden cambiar el curso de una vida, permite al lector abordar esta obra como la suma de cuatro episodios independientes pero complementarios a la vez.

Cuando sale la reclusa16. Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas (Siruela. 14 febrero)
El comisario Jean-Baptiste Adamsberg, tras unas merecidas vacaciones en Islandia, se interesa de inmediato a su regreso a Francia por la muerte de tres ancianos a causa de las picaduras de una Loxosceles rufescens, más conocida como la reclusa: una araña esquiva y venenosa, pero en ningún caso letal. Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida. Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora… Cuando sale la reclusa es sin duda la obra más ambiciosa de Fred Vargas, la reina indiscutible de la novela negra europea. En ella se entrecruzan con maestría todos los temas que han convertido la publicación de cada una de sus novelas en un auténtico acontecimiento literario, tanto para la crítica como para los lectores: el medievo, la arqueología, los mitos, el mundo de los animales y, por supuesto, la descripción detallada y poderosa de los oscuros laberintos del alma humana.

Que nadie duerma17. Que nadie duerma, de Juan José Millás (Alfaguara. 15 febrero)
El día en que Lucía pierde su empleo como programadora informática, su vida da un giro definitivo. Como si de un algoritmo se tratara, establece los siguientes principios en los que se basará su existencia futura: será taxista, recorrerá las calles de su ciudad, Madrid, mientras espera la ocasión de volver a encontrarse con el hombre del que se ha enamorado, y todos los momentos importantes tendrán como banda sonora el «Nessum dorma» de Turandot, ópera de la que se siente protagonista. Lo cotidiano y lo extraordinario se entremezclan en esta novela que tiene todas las claves del universo narrativo de Juan José Millás: la ironía, las distintas facetas de la realidad, el desdoblamiento del yo, la soledad y la constatación de una verdad inmutable: el espejo en el que miramos nuestras vidas nos devuelve siempre una perspectiva insólita ante la que solo cabe el más puro de los asombros.

Una noche con Sabrina Love18. Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal (Libros del Asteroide. 26 marzo)
Todas las noches en Curuguazú, un pueblo de la provincia de Entre Ríos, Daniel Montero celebra un rito: mirar el programa televisivo de Sabrina Love, la porno star más popular del momento. Por eso, cuando gana el sorteo para pasar una noche con ella, siente que ha tocado el cielo con las manos. Sabrina lo espera en un hotel de Buenos Aires. A los diecisiete años, Daniel emprende un viaje que, además de la gran ciudad, le descubrirá mucho más de lo que había imaginado. Una noche con Sabrina Love ganó el premio Clarín en 1998, otorgado por un jurado que integraban Adolfo Bioy Casares, Augusto Roa Bastos y Guillermo Cabrera Infante. Esta vertiginosa novela de iniciación marcó el brillante debut de Pedro Mairal en la escena literaria.

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Operación Picasso, de Pedro Saugar Segarra

Operación Picasso

Operación PicassoVarias son las casualidades que me llevan a estar escribiendo ahora mismo esta reseña. La primera: el nombre del autor del libro que me ocupa. Pedro Saugar Segarra. Segarra es un apellido de origen vasco pero que se acomodó rápidamente en la zona de Cataluña y Comunidad Valenciana. Mi padre lo tomó de allí, concretamente de un pueblo llamado Vinaroz. Pero yo nací en Madrid y después me mudé a Cantabria. Así que Segarras, lo que se dice Segarras… conozco poquísimos. En el colegio era de las que tenían que repetir su apellido varias veces. No, Segura, no. No, Sagarna tampoco. Segarra, sí, como los zapatos. Así que ver mi apellido reflejado en un libro me hizo muchísima ilusión. Esa ha sido la casualidad número uno.

La casualidad número dos ha sido que este libro, como su nombre indica, trata sobre la vida de Picasso y sobre el enigma de si fue él el que pintó Las damas de Avignon. Cuadro que hace más o menos un mes estuve viendo en persona en el MoMA de Nueva York. No os voy a engañar, yo iba a ese museo para ver uno de mis cuadros favoritos, La noche estrellada, de Van Gogh. Y, sinceramente, ni me había preocupado por saber qué otros cuadros lo acompañaban, así que, después de verlo detenidamente, me dispuse a dar un paseo por aquel enorme museo sin tener la menor idea de lo que me iba a encontrar. En la misma sala donde yacía este cuadro, se hallaba también Las tribulaciones de San Antonio, de James Ensor, que es un cuadro muy curioso porque cada vez que lo miras ves una figura diferente. Mi novio y yo pasamos más del tiempo necesario mirando el cuadro fijamente como dos idiotas para descubrir nuevas figuras, cosa que hizo que de inmediato se convirtiera en uno de mis cuadros favoritos. Salimos de esa sala y, deambulando, llegamos a otra, que estaba presidida por un enorme cuadro del que solo podía ver la parte superior, pues decenas de personas se agolpaban ante él. Pude distinguir colores claros, marrones. Un brazo. Una cabeza. Y, entonces, me di cuenta, ¡Las damas de Avignon! Cogí a mi novio de la mano y corriendo me acerqué lo más que pude a ese cuadro. ¡No esperaba encontrármelo allí! Pero era verdad, ese dibujo que tanto había visto y que tanto me llamaba la atención, estaba delante de mis propios ojos. Fue un flechazo a primera vista. Así que es de imaginar que esta casualidad, la número dos, fuera que hizo que definitivamente quisiera leer este libro.

Operación Picasso es un libro que entremezcla diferentes tramas. En él podemos encontrar varias historias que suceden en lugares y momentos distintos. Así, viajaremos hasta el París de principios del siglo XX a la vez que conoceremos la Cuenca también de principios de siglo. Pero la historia no se queda ahí, ya que se seguirá desarrollando en un encuadre situado en una Cuenca cien años posterior.

En París conoceremos a Picasso, un joven inconformista, bohemio, que busca hacerse un hueco como artista, como pintor. Junto a Picasso, encontraremos a Fernande Olivier, artista y modelo que acompaña al pintor español en unos momentos muy difíciles, llegando a convertirse en una de sus primeras parejas sentimentales. A través de los saltos en el tiempo descubriremos un crimen que une el París de principios de siglo con la Cuenca actual.

Es un libro muy interesante si te gusta el arte pero, sobre todo, si te gusta la historia. Pedro Saugar sabe retratar muy bien las localizaciones en las que basa el libro, haciendo que resulte extremadamente sencillo desplazarnos hasta ellas. Gracias a sus descripciones, —que no son nada repetitivas ni extensas— conseguimos imaginarnos el París de Picasso sin ningún problema.

Sí es cierto que al principio este libro es un poco lioso. Son muchos cambios en el tiempo, con protagonistas en constante intercambio. Al principio no se sabe muy bien de qué va la historia y es un poco difícil seguirle el hilo. Pero a medida que se va avanzando (os prometo que os hará falta avanzar poco, unas cincuenta páginas), la historia va cobrando sentido. Iremos viendo cómo las diferentes tramas tienen más en común de lo que pensamos en un primer momento. Ayudado por la poca longitud que tienen los capítulos, notaremos que las páginas pasan más deprisa de lo que hubiéramos pensado en un principio. Así que solo hay que tener un poquito de paciencia para poder descubrir una historia misteriosa que engancha hasta el final.

La forma de escribir del autor merece también ser destacada. Me ha encantado. Operación Picasso es muy rico en vocabulario y en formas de expresarse. Se nota que el escritor se ha esmerado muchísimo en la forma de redactar. Es muy particular y a mí, personalmente, me ha parecido lo mejor del libro. Y para muestra, un botón: “Acabamos de regresar a casa. A pesar del terrible viaje —peor aún que las mulas se desbocaran al toparse con un rebaño de yeguas salvajes saliendo de los Pirineos y tiraran toda la carga fue que Pablo enfermara al llegar a Puigcerdà—, a pesar del insoportable calor que nos recibió a la vuelta al estudio, a pesar de que los ratones han devorado en nuestra ausencia la cubierta de tafetán color tabaco de mi quitasol favorito y de que tuvimos que colocar platillos de azufre caliente para ahuyentar a las chinches que invadieron la cama, a pesar de todo eso y de que estoy literalmente muerta de cansancio, soy la mujer más dichosa del mundo”.

En cuanto a los personajes, hay unos que me han llegado más que otros. Por supuesto, Picasso, que está perfectamente retratado. Cuando yo pienso en Picasso, no puedo evitar imaginármelo como en Midnight in Paris, la película de Woody Allen, pero la verdad es que ese director hace un retrato muy superficial del pintor. En cambio, Pedro Saugar desnuda a Picasso ante nosotros de una forma muy detenida, dándolo a conocer como si fuera un viejo amigo. Pero a pesar de ello, Fernande Olivier me ha llegado todavía más. He conectado con ella, con su forma de ser, con la pasión que le ponía a su vida. Con el resto de personajes no he conectado tanto y eso que muchos de ellos son más actuales que Picasso y Olivier.

En definitiva, es un libro muy polivalente, que va sorprendiendo a medida que avanza la historia. Un buen descubrimiento que hará que en tu mente solo resuene la pregunta ¿pintó Picasso Las damas de Avignon?

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Alias Grace, de Margaret Atwood

Alias Grace

Alias GraceDecir que este 2017 ha sido el año de Margaret Atwood no es pecar de exagerado. El éxito de la serie de televisión The Handmaid’s Tale ha traspasado la pantalla y ha llenado de éxitos también a su libro homónimo, que se ha visto beneficiado y ya es uno de los libros del año (incluso Amazon lo cataloga como el ebook más vendido y leído del año). La autora canadiense, a sus 78 años, ha sido la gran favorita al Premio Nobel de Literatura que finalmente recayó en Kazuo Ishiguro. Reconocimientos aparte, de lo que no hay duda es que el talento de Margaret, apreciado y venerado en el mundo anglosajón, ha desembarcado fuerte en nuestro país, pues pese a ser galardonada en 2008 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, pocos lectores (yo el primero) éramos conscientes de la magnitud de su literatura.

Ese tirón literario y televisivo se ha reforzado en los últimos meses con otra nueva adaptación televisiva de una de las novelas de Margaret, Alias Grace, cuyo estreno en Netflix coincide con la publicación en papel por parte de Salamandra, momento que he aprovechado para leer por fin algo de la escritora canadiense. Pese a compartir temáticamente el mundo de las sirvientas, en esta ocasión no estamos ante una distopía, como sí ocurre con El cuento de la criada. Alias Grace está basada en la vida de Grace Marks, una de las figuras femeninas más importantes del Siglo XIX en Canadá. Con 16 años, Grace se hace famosa al ser declarada cómplice del asesinato de su señor, Thomas Kinnear, y del ama de llaves (y amante de este) Nancy Montgomery. La sociedad de la época se divide entre los que ven en la criada un alma cándida sin maldad y los que creen que alberga el mismísimo diablo en sus entrañas. Gracias a una exhaustiva documentación y con publicaciones de la época, Margaret Atwood, escribe este viaje a la mente de una (supuesta) asesina para descubrir los motivos que la llevaron a la locura. Para eso se vale del personaje del doctor Simon Jordan, que años después de los asesinatos visita diariamente a Grace para que le cuente la historia de su vida y poder con ello desvelar la pregunta eterna que acompaña a la presa. ¿Habita la maldad dentro de Grace, o es cierto que las lagunas que tiene en su mente el día de los asesinatos la convierten en inocente?

No estamos ante un libro que engancha de primeras, ni es fácil de leer, pero sí que estamos ante un libro que enamora una vez que te sumerges en la historia. Alias Grace es un libro de ritmo lento. Una narración pausada y tranquila, la mejor manera para dejarse envolver con la prosa de Margaret, hecha para ser degustada con calma. La autora va contando poco, y lo hace de forma serena y constante, metiendo a uno en una historia contada a dos voces, la de Grace Marks y la del doctor Simon Jordan. En la novela encontramos una crítica furibunda al papel de la mujer en la época. Grace arremete contra el machismo imperante en una sociedad donde cualquier mujer lo tenía difícil, y más aún una mera criada que todavía no asomaba por la veintena. También cobra especial importancia en el relato la obsesión, como la que sufre el doctor Jordan al ir descubriendo que la verdad no tiene un único camino, y que llegar a ella puede ser tortuoso.

Mientras la ¿cándida? Grace va tejiendo parsimoniosamente su quilt, el rompecabezas que forma la novela Alias Grace empieza a coger forma. El lector no sabe si Grace cuenta la verdad o su verdad, y ese pequeño detalle es el que aprovecha Margaret Atwood para demostrar su enorme capacidad de componer una gran historia. Quizá el lector mientras disfruta de Alias Grace empiece también a obsesionarse. Puede que piense que Grace es inocente, víctima de una cruel sociedad machista. O por el contrario crea que la pose angelical de Marks no es más que eso, una simple pose. Y mientras nuestra mente se debate entre la inocencia y la culpabilidad, Atwood nos va regalando 528 páginas de alta literatura. La escritora canadiense solo es culpable de coger una historia pasada y plasmarla en el papel. El lector deberá ser el que saque sus propias conclusiones.

César Malagón @malagonc

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El interrogante gigante, de Eulàlia Canal y Sebastià Serra

El interrogante gigante

El interrogante giganteBueno, lectores, ya estamos aquí. Época de cartas, sueños y regalos. ¿No os encanta la Navidad? A mí me alucina, la verdad. Las calles llenas de luces, las tiendas perfectamente decoradas, los niños (y no tan niños) emocionados. Porque yo en ese sentido soy como una niña y vivo la Navidad aún como la niña que fui. También tengo mi carta a los Reyes Magos, no os vayáis a pensar. ¿Y sabéis qué no falta nunca? ¡Exacto! Libros. Libros para mi familia, mis sobrinos y para mí, claro. Y es que el mejor regalo que un niño puede recibir es un libro, porque ya sabéis que un libro esconde muchos regalos en su interior.

Buscando regalos para mis sobrinos me topé con El interrogante gigante y me llamó mucho la atención. ¿A cuál de mis sobrinos podría interesarle este libro? la mejor manera de averiguarlo es leyéndolo, así que eso hice.

Escrito por Eulàlia Canal e ilustrado por Sebastià Serra, El interrogante gigante nos cuenta una historia propia para esta época. Tras una noche en la que no ha parado de nevar, Martina, Lucas y Hugo deciden salir a pasear por la montaña, que parece un auténtico pastel de crema.

Mientras pasean, el ruido de un avión les sorprende. ¿Qué hace un avión aquí?, ¿qué querrá? Y de repente, ese avión que vuela en zigzag y al que los niños no le quitan ojo acaba por estrellarse contra el suelo. Plof.

Los tres hermanos se acercan a ver qué ha ocurrido y descubren en su interior a dos pilotos malheridos. Entre los tres los llevarán a su casa, donde cuidarán de ellos. Al día siguiente los pilotos se despiertan mucho mejor y deciden continuar su marcha. Los niños quedan intrigados por estos dos personajes tan callados que parece que tienen algo que esconder. Aunque más intrigados quedarán cuando a los tres días vuelvan a volar sobre su casa dejando caer unos extraños paquetes que contienen… Stop! Hasta aquí puedo contaros. Será mucho mejor que descubráis vosotros esta historia y el porqué de ese signo de interrogación dibujado en la nieve que ha provocado el accidente de avión y que al mismo tiempo les ha salvado la vida.

Un historia conmovedora la de El interrogante gigante, de esas que quizá solo los padres entenderán bien. Para los niños es una historia dulce, perfectamente ambientada gracias a las preciosas ilustraciones de Sebastià Serra.

Sí, creo que ya sé para qué sobrino será este libro. ¿Vosotros ya sabéis a quién regalárselo?

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Agnes Grey, de Anne Brönte

Agnes Grey

Agnes GreyTres eran las hermanas Brönte: Charlotte, Emily y Anne. Pero en el olimpo de los libros inolvidables solo suelen mencionarse las obras de Charlotte (Jane Eyre) y de Emily (Cumbres borrascosas). Y eso que la pequeña, Anne, fue la primera en publicar un libro: Agnes Grey. Pero esta vez, ser la primera en abrirse paso no le sirvió para ocupar un puesto de honor en la literatura universal.

En el centenario de Emily Brontë (1818-2018), Alianza editorial recupera estas tres obras, las más representativas de las hermanas Brönte, además de El sabor de las penas, de Jude Morgan, donde se relata la aciaga existencia de esta talentosa familia. Y yo, que había sido tan olvidadiza como la historia de la literatura, he aprovechado la ocasión para descubrir a Anne Brönte, la única de las hermanas que me faltaba por leer, tras haber disfrutado muchísimo hace años con las obras emblemáticas de Charlotte y Emily.

Agnes Grey es la protagonista de esta historia y la que da nombre al libro. Hija pequeña de un clérigo del norte de Inglaterra, siempre ha vivido especialmente protegida por su familia. Pero cuando cumple dieciocho años, su padre comienza a sufrir aprietos económicos y ella decide abandonar el hogar para trabajar y ayudar a su familia en lo posible. A lo largo de las páginas de este libro, nos relata en primera persona sus vivencias como institutriz. Y lo hace interpelando a los lectores, a los que les reconoce que les está confesando pensamientos que no se ha atrevido a contar ni al amigo más íntimo.

La primera parte del libro —y, para mí, la mejor— cuenta su experiencia en la casa de la familia Bloomfield. Los niños, mezquinos y odiosos, ponen su paciencia al límite día tras día, al igual que los padres, indolentes y consentidores. Pero Agnes Grey no se amedrenta y emplea prácticas al puro estilo Super Nanny, lo cual me resultó sorprendente. No olvidemos que la obra fue escrita en la primera mitad del siglo XIX. Pero es que Agnes Grey rompe la imagen, o los prejuicios, que tenemos sobre las mujeres de esa época, haciendo un despliegue de reflexiones pedagógicas y feministas propias de la actualidad.

Durante esa primera parte del libro, el personaje de Agnes Grey me cautivó por completo, hasta tal punto que fantaseé con la idea de que no hubiera trama de amor en ningún momento. Pero sí, la hay, y cuando la historia se centra en ese aspecto, durante su estancia en la segunda casa donde ejerce de institutriz, mi interés decayó. Y eso que construye un enamoramiento pausado y realista, con el que es fácil empatizar, pues muestra las inseguridades y emociones propias de esa experiencia. Pero, desde mi punto de vista, ahí es donde pierde la batalla contra las obras de sus hermanas, ya que la historia de amor de Agnes Grey no es tan memorable como la de Jane Eyre y Rochester, ni mucho menos como la de Catherine y Heathcliff.

Pero como no está bien hablar siempre de Anne Brönte comparándola con sus hermanas, olvidad la frase anterior. La comparación me parece injusta sobre todo ahora que he leído a Anne Brönte. La pequeña de las Brönte fue grande por sí sola y hasta se le consideró inapropiada por lanzar ideas revolucionarias, lo que dice muchísimo en su favor. Así que quienes sintais predilección por la narrativa victoriana no deberíais perderosla, como tampoco aquellos que busquéis una vuelta de tuerca en la literatura de aquella época. Sea como sea, Anne Brönte será todo un descubrimiento.

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Te potaría encima, de Andrew Matheson

Te potaría encima

Te potaría encima¿Os acordáis de UPyD? Vale, igual es un poco pronto para hacer esta pregunta, pero la memoria colectiva suele ser corta y pronto olvidaremos que aquel partido tintado de magenta surgió en el no tan lejano 2007 como la gran esperanza frente al bipartidismo. Sus ideas fundacionales parecían atrayentes y sólidas, varias personalidades de renombre apoyaban el proyecto y había encontrado un espacio político que llevaba mucho tiempo sin explorarse en España, el centro, desde el que forjarse. ¿Por qué, con tan buenos ingredientes y a pesar de su prometedor comienzo, el partido acabó cayendo en el más cruel de los olvidos? Seguramente fueron muchas las razones, pero una de las principales, al igual que en el caso de los Hollywood Brats, fue sin duda el haber nacido antes de tiempo.

La banda de Andrew Matheson, el autor de Te potaría encima, también lo tenía todo para triunfar: un grupo de jóvenes rebeldes y deslenguados, una estética llamativa y provocadora a más no poder, una música que rompía con todo lo que se escuchaba en aquel momento… Pero a comienzos de los años setenta el público todavía no estaba preparado (o simplemente no tenía ganas) para cambiar sus gustos musicales, a pesar de que unos años más tarde fuese a abrazar con fuerza a grupos como los Sex Pistols o los Clash, no demasiado alejados de lo que habían propuesto los Brats. Pero, acabando ya con la analogía política, tampoco la propuesta de Ciudadanos en su irrupción a nivel nacional fue muy diferente a lo que había intentado UPyD unos años antes y no hay más que mirar cómo les fue a unos y a otros.

Aparte del atractivo del propio fracaso, el que fuera vocalista del grupo consigue hacer muy interesante la lectura gracias a la sinceridad y al humor ácido que acompañan a todo el relato. No deja tema sin tocar, por vergonzoso que sea, ni títere con cabeza, por famoso que sea; a lo largo de la narración de sus vivencias en los Hollywood Brats, organizadas en los cinco años que duró la banda (1971-9175), el autor nos hace partícipes de anécdotas tales como su descubrimiento de la forma menos adecuada de deshacerse de unas ladillas o de cómo resolvió el conflicto por el nombre de Queen, que había elegido en un principio para su banda. Solo puedo decir que Mercury se llevó algo más que los derechos de aquel encuentro…

No obstante, además de estos y otros tantos chascarrillos, Matheson pone sobre la mesa las numerosas penurias por las que pasó con sus compañeros de viaje, tanto con los incondicionales (el teclista Casino Steel y el batería Lou Sparks) como con los que fueron entrando y saliendo del grupo, reclutados a través de anuncios en la revista Melody Maker: días enteros sin probar bocado, borracheras y peleas sobre el escenario y lejos de él, una preocupación por la estética que rozaba lo enfermizo… Todo ello viene perfectamente narrado en Te potaría encima: la historia de unos chavales que decidieron jugárselo todo por la música y les salió mal. Y lo que este libro busca demostrar, en definitiva, es que, al igual que defienden los fundadores de UPyD, era el mundo el que aún no estaba preparado para ellos y no al revés.

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Vida, de Marc Martin

Vida

VidaSi os digo la verdad, cogí este libro con la intención de regalárselo a algún sobrino. (Sí, soy la tía pesada que está todo el día dándoles libros). Pero al final he decidido quedármelo yo porque, aunque sea para lectores infantiles, este libro es precioso y me cuesta desprenderme de él. Así que se queda conmigo, ocupando un buen lugar en mi estantería. Además, así lo pueden ver cuando vengan de visita a mi casa. (¿Cuela o no?)

Voy a contaros por qué este libro es una maravilla, por supuesto.

En primer lugar las ilustraciones de Marc Martin. El libro es una pequeña joya porque está repleto de diminutas ilustraciones de este gran artista y es una auténtica gozada perderse en ellas. De verdad, hacedme caso, sólo por las ilustraciones Vida ya merece la pena.

Pero hay más, claro. Este álbum ilustrado es un viaje por este insólito mundo. Así, este libro que es “un libro para todos y sobre todo” nos propone un viaje por el mundo para descubrir lo que hace único a cada lugar. Repleto de observaciones, datos y hechos curiosos, Vida es el libro perfecto para los jóvenes trotamundos y los lectores curiosos.

Así que, ahora que ya sabéis de qué va esta maravilla de libro, os invito a dar una vuelta conmigo por esos lugares que nos propone Marc Martin.

Por ejemplo, ¿qué os parece Nueva York? Pues deberíais saber que en esta ciudad hay al menos dos millones de ratas, doscientas sesenta y cuatro mil tapas de alcantarillas o trece mil taxis. En la ciudad que nunca duerme también hay mucho café y carritos de comida para picar por la calle. Y sí, muchos rascacielos. Aproximadamente unos dos cientos cincuenta.

¿Y si viajamos a El Cairo? La mayor ciudad de África y Oriente Medio es ideal para los amantes de los gatos, pues se encuentran en cualquier rincón de la ciudad. También hay mucho tráfico y taxis de todos colores. Y por supuesto, comida riquísima y bazares repletos de objetos de oro, plata y latón.

Vamos ahora a un lugar más exótico: las Islas Galápagos. En este archipiélago formado por diecinueve islas viven criaturas singulares como los leones marinos los albatros ondulados o las salemas. Todos ellos los encontraréis perfectamente ilustrados.

En Vida podréis descubrir más datos curiosos sobre la Antártida, Alice Springs, Hong Kong, Tokio,     Ulán Bator, Nueva Delhi, Moscú, París, Reikiavik, el bosque pluvial del Amazonas, Rio de Janeiro o Ciudad del Cabo.

No me digáis que no os apetece viajar por todos estos sitios y aprender un montón de información divertida sobre ellos.

Me gusta tanto Vida que aparte de quedármelo para mí, estoy deseando que Marc Martin se anime y haga otro libro como éste con otros insólitos lugares del mundo. Qué libro más perfecto para perderse en él, de verdad.

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Dog Café, de Rosa Moncayo Cazorla

Dog Café

Dog CaféBufff. A ver cómo empiezo yo con esta reseña. Cuando terminé de leer el libro, lo primero que hice fue comentarle a la autora en Instagram que me había dejado rota, pero que al mismo tiempo era una sensación reconfortante. Esa mezcla de sensaciones tan extrañas que sólo algunas cosas son capaces de provocarnos. Dog café es así, te sacude por dentro, te desequilibra, te remueve las heridas y al mismo tiempo te las cura.  Y a mí estos contrastes me vienen de lujo, no podría vivir sin ellos.

Veintitrés añitos tiene Rosa Moncayo Cazorla. Bueno, al menos son los que tenía cuando escribió esta novela. Veintitrés años y ya es capaz de ponernos del revés, de removernos y llevarnos a nuestros propios límites. No está mal, ¿verdad? Quizá Rosa esté harta de que recalquen su edad, pero es que la experiencia que demuestra este libro no es propia de alguien tan joven. O al menos eso es lo que siempre hemos creído, porque aquí está Rosa demostrando que la edad, efectivamente, son solamente números. Y en lo literario, como en tantas otras cosas, no debería importar demasiado.

Várez, la protagonista de Dog café tiene veinticinco años. A su edad ha conocido el amor, la soledad, ha vivido en Seúl y ha tenido un aborto. Y todas estas vivencias, mezcladas y agitadas, son la base de esta intensa novela.

Resulta muy difícil no ponerse en el lugar de Várez y empatizar con ella, con ese viaje de introspección que es esta historia. Y a mí, personalmente no me cuesta en absoluto porque me siento muy identificada con ella. Me identifico con esa parte solitaria e introvertida. Yo también prefiero muchas veces la soledad y la disfruto mucho. De hecho, no entiendo a la gente que es incapaz de estar a solas con ellos mismos. Para mí es un privilegio y también soy de las que reivindican la soledad.

Aunque Várez también la disfrute, su soledad, al menos en este momento, viene de la mano de una derrota sentimental y anímica extenuante. Es normal que encuentre refugio en su propia soledad. Hay personas que necesitan todo lo contario, pero yo, como ella, también soy de las que nos refugiamos en nosotras mismas tratando de llegar a una tregua.

Como veis, Dog café no es una novelita alegre y amena. No. Rosa ha escrito una novela dura de esas que te rompen los esquemas. Pero como os decía al principio, hay algo de reconfortante en todo esto. Quizás, los que nos sentimos identificados con la historia, sintamos ese alivio que os comento. Es una especie de sororidad con Várez, para que me entendáis.

No esperaba encontrarme con este libro. No esperaba que Dog café fuese todo esto y que fuese capaz de zarandearme de esta manera. Pero no puedo engañaros, esta novela ha hecho conmigo lo que ha querido. Y yo, lectores, me he dejado hacer. Porque cuando se está en unas manos tan buenas como las de Rosa, no puedes más que dejarte llevar.

 

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La parada de los monstruos, de Relda

La parada de los monstruos

La parada de los monstruosLos monstruos nos inquietan, nos aterran. Los tememos porque son horrendas criaturas que representan lo peor a lo que el ser humano puede llegar. Por tanto, hay aquí una reflexión interesante; tememos a la criatura porque nos conocemos demasiado bien a nosotros mismos y sabemos de lo que somos capaces. No tememos pues, más que a una extensión de nosotros mismos. Una que se ha desfigurado, que se ha transformado. Eso nos convierte en monstruos propiamente. Para las distintas acepciones que se puedan encontrar en diccionarios, la monstruosidad es la propiedad de la fealdad, las anomalías que crean espanto y la desvían del resto de la especie. También van relacionados los adjetivos cruel y perverso. Todo eso se adhiere a la monstruosidad que es la cara oscura de la humanidad. Para el poeta Relda, el lazo entre monstruo-hombre es tan estrecho que apenas distingue entre ambos. «Me interesan los monstruos porque tú eres uno. Yo lo soy». Y escribió un conjunto de poemas sobre algunos de los monstruos más célebres de la literatura. El poemario se llama La parada de los monstruos y esta es su nómina: Drácula, Frankenstein, Isabel Bathory y el Poder.

En la introducción, el propio autor deja claro sus intereses y motivos de por qué eligió a estos personajes y desentraña algunas peculiaridades de cada uno. Lo hace desde un punto de vista en el que la monstruosidad, tal y como la concebimos, no lo es tanto en el caso de estas singulares criaturas. Me explico. Para Relda, no hay mayor monstruo que el ser humano, que es quien dio vida a estos personajes porque representan, precisamente, la maldad innata que poseemos. Utilizamos la deformidad y la fantasía para reflejar a través de las más horrendas creaciones nuestra propia perversidad.

Así, Drácula es una sombra en la oscuridad de nuestros deseos ocultos; más si cabe, de nuestros pecados. Tanto las leyendas en torno a Vlad el empalador, como el imaginario del vampiro que succiona la sangre para vivir, son nuestros propios anhelos de lujuria. El vampiro así se presenta:

«[…] El que vive por la sangre ajena / Soy sombra a los pies de tu cama / y dolor en tu último aliento»

Para Frankenstein (pese a que la criatura no tiene nombre, recibe el de su creador, Víctor Frankenstein), la posición que toma es la de aquel ser que fue concebido por la ambición humana. La ambición de equipararse a Dios. El amplio estudio que se ha realizado sobre esta mayúscula obra de Mary Shelley, con todas las lecturas posibles —psicoanalítica, sociológica, estructural, estilística, científica, religiosa e incluso, me permito añadirla, una personal lectura en la que estoy trabajando actualmente acerca del papel alegórico del propio lenguaje que representa la criatura—, con todos estos estudios, repito, son muchas las conclusiones a las que se ha llegado. Relda ofrece la visión de un ser débil, maltratado por el hombre. De nuevo, la figura monstruosa no es la que se ha originado uniendo miembros cercenados de muertos, sino la del creador. Desliza por sus versos el sentir melancólico de la criatura que ya introdujo Mary Shelley en su novela:

«[…] aprendimos juntos que los hombres / desprecian lo que no entienden / y aborrecen lo que es distinto, / lo que no es imagen de su imagen / ni da tregua a sus miedos»

Dos figuras más, dos monstruosidades más se dan cita en La parada de los monstruos. Estas son Isabel Bathory, la condesa sangrienta, aristócrata húngara que desangraba a sus doncellas y se bañaba en su sangre para mantener viva su belleza. Y por último, el Poder. Este monstruo habita entre nosotros, no necesita de un castillo para esconderse, ni salir a causar sus fechorías en la oscuridad. Actúa impunemente sin control. Es un asesino en serie que se cobra vidas día tras día. Le damos vida entre todos y de nuestras vidas se alimenta.

Un libro de poemas corto editado por Cazador de ratas, que ofrece un momento para la reflexión y el disfrute de algunos versos interesantes. Más si, como yo, sientes atracción por los personajes góticos que tanto han aportado a la literatura.

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La vampira de Barcelona, de Miguel Ángel Parra, Iván Ledesma y Jandro González

la vampira de barcelona

la vampira de barcelonaComenta en el epílogo Marc Pastor (autor de La mala mujer, libro que trata el mismo tema que el de este cómic), que supo con asombro de la existencia de la vampira del Raval en un programa radiofónico de noche en 2003. Tanto le atrajo la mezcla de rumores, confesiones, maldad, leyenda, ficción, las diferentes versiones de una misma mujer (¿prostituta?, ¿psychokiller?, ¿aristócrata?) y el misterio en torno a los cómplices que no fueron identificados, que buscó material, solo por curiosidad, y acabó escribiendo una novela.

Yo, en cambio, la conocí más recientemente. Concretamente en un episodio de la segunda temporada de la estupenda serie española El Ministerio del Tiempo. Es posible que hubiera oído el apodo la vampira de Barcelona alguna vez. O más de dos. Pero siempre se quedaba ahí, en el nombre.

“Todo país europeo que se precie –continúa Pastor– merece tener su leyenda negra”. Está claro que Enriqueta Martí, el nombre real de la secuestradora de niños, forma parte de la de España más oscura. Se la acusó de secuestrar, prostituir, sacrificar y descuartizar niños y además de obtener su sangre y su grasa para ungüentos y prácticas de curanderismo que vendía a la burguesía catalana (en esto último es comparable al caso del sacamantecas Romasanta).

“…con grasa de criaturas

hace ungüentos para unturas…”

El cómic que nos ocupa comienza con la desaparición en febrero de 1912 de la niña de cinco años Teresita Guitart. Sin embargo, no fue esta la primera desaparición que se producía en el Raval, aunque sí fue la gota que colmó el vaso. Ya no valía con culpar a los gitanos y quemar sus chabolas para calmar al populacho. Por fortuna, poco tiempo después se encontró a la niña y se detuvo a Enriqueta. A partir de aquí lo que vemos son los hechos que marcan la investigación: la búsqueda de pruebas incriminatorias, las continuas contradicciones de la acusada y los intentos de), a los que no se sabe si se llegó a juzgar alguna vez.

Pruebas que desaparecen, corrupción, poder, dinero… Por desgracia, lo que vivimos a diario en este país no es algo nuevo, ya viene de antiguo, y de serie en algunos ejemplares.

La vampira de Barcelona no ha querido hacer una versión femenina del hombre del saco, ni conferir una imagen vampírica, a pesar del apodo, (al menos no en su concepto literal) ni cosas sobrenaturales ni cuentos metemiedos para asustar a niños o viejas. Se ha despojado de leyenda y se ha querido ceñir a la hemeroteca, documentos policiales, actas judiciales y conversaciones en la celda. Investigación pura y dura.

Me parece además un acierto que los responsables no se hayan decantado por ninguna opción y hayan dejado el final abierto para que el lector sea quien decida su verdad. (Hay que recordar que ni siquiera la muerte de Enriqueta está clara y no se sabe si la lincharon en la cárcel, si murió por un cáncer de útero,…)

En cuanto a la forma, sorprende mucho el hecho de que visualmente el dibujo tenga una estética limpia, unos colores cálidos y una luminosidad que podría chocar a la hora de ambientar una historia tan tétrica como esta, –ya que lo esperable sería justo lo contrario–, pero que da muy buen juego, precisamente por ese contraste entre lo real de lo cotidiano y lo terroríficamente real. (Aunque es cierto que en algunas viñetas los ojos de Enriqueta son tan negros y grandes que parecen tiburoniles y provocan escalofríos).

Pero es que además, la guinda es la riqueza plástica que se ve en el vestuario de la época, la recreación de los interiores, las calles, los rostros, el equipo de bomberos… No solo ha habido documentación en lo puramente narrativo, sino que también ha ocurrido lo propio a la hora de empaparse de fotos de la época.

La vampira de Barcelona es un cómic excelente basado en unos hechos horribles, que ahonda en las miserias de unos tiempos de oscuridad y de podredumbre en donde también se vislumbra una luz esperanzadora de racionalidad y dignidad, tratado con un gusto exquisito.

Buen ritmo narrativo, gran dibujo y un misterio aún sin aclarar del todo.

¡Pero qué pedazo de autores (e historias reales) tenemos en España, pardiez!

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Jóvenes Ocultos, de Tim Seeley y Scott Godlewski

jóvenes ocultos

jóvenes ocultosLos hay que pertenecen a la aristocracia pero también los encontrarás entre las clases populares. Están los que han vivido miles de años y los que apenas han empezado a dar sus tímidos pasos por el mundo de las tinieblas. Unos moran al pie de los Cárpatos, algunos soportan temperaturas extremas en Alaska y otros se alimentan de estadounidenses desprevenidos. Viejos decrépitos, maduros sensuales, doncellas implacables, jóvenes rebeldes, mujeres atrapadas en cuerpos de niñas… ¡Vampiros! Ahora los puedes encontrar en todas partes, infiltrados en todos los estratos sociales y de rostros dispares. Con todo, allá por 1987 los jovenzuelos de dientes afilados y con sed de sangre escaseaban, hasta que llegó Joel Schumacher con su película Jóvenes Ocultos.

En Jóvenes Ocultos la familia Emerson (Michael, su hermano Sam y la madre de estos dos, Lucy) se trasladaban a vivir con el abuelo en Santa Carla. La familia no tardaría mucho en percibir que la ciudad ocultaba un gran secreto que estaba relacionado con la masiva desaparición de personas. Sí, exacto, vampiros. Chupasangres veinteañeros. Unos guaperas de pasarela, que vestían a la última moda, que ni trabajaban ni estudiaban (¿y quién lo necesita cuando para conseguir dinero solo tienes que robárselo a tu alimento?) y que rondaban, haciendo el mal, las calurosas noches de verano montados sobres sus motocicletas. El jefazo de la banda era David, interpretado por un jovencísimo Kiefer Sutherland, que tenía pinta de cabronazo sin siquiera transformarse en vampiro.

El film de Schumacher no solo nos dejó una visión más moderna, y menos romántica, del monstruo que se alimentaba de sangre creado por Bram Stoker, transportándonos a una historia que mezclaba aventuras, horror y toques de humor, sino que además nos brindó una banda sonora de lujo. ¿Quién no recuerda el Cry little sister de G. Tom Mac al inicio de la película? ¿Cuántas veces os habéis descubierto tarareando el People are strange de The Doors tras visionarla? Y así, con estos ingredientes, una película que tuvo una buena recepción en su momento, con el paso de los años se convirtió en un film de culto que tendría dos secuelas de dudosa calidad.

Jóvenes Ocultos del guionista Tim Seeley y el dibujante Scott Godlewski es la continuación que la película realmente merecía. Una continuación que retoma la acción dos semanas después de los sucesos acontecidos en la película y que los lleva más allá. Si la familia Emerson, tras la acojonante lucha final en el salón del abuelo, pensaba que todo había terminado, estaba muy equivocada. Los vampiros han vuelto para terminar el plan que habían puesto en marcha.

Lo primero que se piensa al empezar un cómic de este calibre es que va a ser un refrito, un pastiche de situaciones ya vistas en la película con algún giro sorprendente, pero probablemente absurdo, que no cuadrará con el conjunto de la narración. Por suerte este no es el caso, pues el guion que se saca de la manga Tim Seeley amplia lo contado en la película, haciéndolo con el mismo tono y creando algunos giros interesantes que mantienen el interés hasta la última página. Los vampiros en este caso son igual de jóvenes y bellos pero mucho más místicos, con más profundidad en su historia, así como en la de cada uno de los personajes con los que volveremos a reencontrarnos: Michael, Sam, Estrella o los hermanos Frog. La gran sorpresa para mí ha sido que el personaje que interpretaba Tim Cappello en el film (un saxofonista con el pelo recogido en una coleta, el pecho descubierto y embadurnado en aceite) pase de ser un simple secundario que tocaba una canción con su saxo a tener cierto peso en la historia, diría que hasta siendo vital para que avancen algunos acontecimientos.

Bien, el guion cumple con creces, ¿pero y el dibujo? A los lápices encontramos a Scott Godlewski. Su trabajo de poner imágenes a las palabras de Seeley es un digno aunque regular acompañante. Y esto se debe a que en algunas viñetas el parecido con los actores es algo dudoso y en cambio en otras es aceptable. A pesar de esto, el resultado final es para bien, gracias a todos esos juegos de claroscuros y a las sombras con textura que semejan huellas dactilares. Mención especial para el portadista Tony Harris. Su maravilloso arte bien podría estar en el libro de muestras de un tatuador.

Jóvenes Ocultos de Tim Seeley y Scott Godlewski publicado por ECC es una digna secuela de la película de Joel Schumacher, un cómic que hará las delicias de todos aquellos que disfrutaron con la película de horror que en los 80 nos hizo descubrir a un nuevo tipo de vampiros.

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